Y ahora, inundaciones

Adrián del Campo
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Después de meses de retrasos en las obras y una vez acabadas, los negocios de Moratín critican los resultados

El almacén de Avícola Valleruela es uno de los locales comerciales de Moratín que se llena de agua cuando llueve. - Foto: DB

Prácticamente un mes después de que las obras de la calle Moratín de Aranda de Duero hayan terminado, la polémica que han generado los diferentes retrasos está lejos de cerrarse. La última noticia vuelve a llegar por parte de los negocios de la zona, que ahora, cuando parecía que habían pasado lo peor al ver, por fin, el asfalto y los accesos a sus comercios terminados, descubren que cuando llueve tienen filtraciones en sus establecimientos. "Hacen las aceras y te meten las aguas al local, en lugar de ir a la calle, te las hacen con inclinación al local", declara indignado uno de los autónomos afectados. Son varios los negocios que sufren este hecho, en algunos casos son menos importantes, al tratarse de almacenes, pero otros los daños son peores, al afectar a oficinas. Según explican los propios damnificados, "en varios sitios la inclinación de las aceras se ha hecho hacia el local y no hacia las alcantarillas", lo que genera que cuando llueve se formen charcos en los interiores de los establecimientos.

Los problemas detectados no terminan en las inundaciones, sino que los trabajadores del entorno de Moratín también se quejan de "baldosas huecas", cuando solo hace un mes desde su colocación, o de problemas para el aparcamiento y la circulación. "La carga y descarga que había aquí se le olvidó al Ayuntamiento a la hora de hacer el proyecto, y al final sí me han puesto carga y descarga, pero no me han colocado las señales verticales, las horizontales sí, pero la vertical no la han puesto y entonces aparca el que le da la gana", declara uno de los autónomos de la conocida calle arandina. Él mismo también advierte que la circulación ha empeorado, "si uno para un momento a recoger algo, hay poco espacio para pasar y el que viene detrás a lo mejor tiene que esperar".

Esta serie de problemas, aunque sobre todo las inundaciones en su local, ha llevado a Avícola Valleruela, uno de los negocios de la calle Moratín, a enviar un segundo escrito de queja al Ayuntamiento por "mala obra". Antes, en el mes de noviembre y cuando las obras estaban todavía en marcha, enviaron otro por la bajada de ventas generada por los retrasos en la reforma de las vías. Junto a él, otros negocios de la zona también entregaron reclamaciones similares por pérdidas de miles de euros, aunque, como reconocen en Valleruela, los documentos no se lograron remitir de forma conjunta por parte de las cerca de diez empresas que hay en la zona.

A pesar de la bajada de ingresos acusada por todos los establecimientos de Moratín, estos no han recibido contestación por parte del Ayuntamiento de Aranda. "La callada, esa ha sido la contestación", asevera uno de los comerciantes. Ese hecho, la falta de atención, les hace desconfiar de que encuentren una solución a sus problemas. "Después de que no nos hayan respondido antes de terminar las obras, ahora no tenemos ninguna confianza en que nos escuchen".

Por su parte, el concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz, declara que  sabe que ha habido algunas reclamaciones de las obras y que se ha "intentado que todas las reclamaciones se solventasen", aunque puntualiza que todavía no sabe el resultado de las mismas porque, a pesar de que está "prácticamente  terminado", el "expediente se sigue tramitando". En cuanto a la sanción pendiente de poner a la concesionaria de las obras, la empresa Petrolam, por saltarse la segunda fecha de finalización, del 31 de octubre, el edil del área indica que también "está abierto el expediente" y emplaza su resolución para cuando esté realizada la liquidación del contrato. Poco más adelanta Alfonso Sanz, que no detalla si la sanción obedecerá a la previsión y será similar a la primera interpuesta, de 44.000 euros, ni tampoco si será superior o inferior a dicha cifra.