Aprender en Nigeria para educar aquí

I.M.L.
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Israel Delgado, jefe de Estudios de la ESO en el Colegio Claret de Aranda, vuelca su experiencia de ocho días en tierras africanas en la transmisión de valores y la lucha por un futuro mejor

Israel Delgado durante su estancia en Nigeria con un grupo de alumnos. - Foto: DB

Un viaje de cuatro décadas en el tiempo a través de las técnicas educativas y frente a clases que no son más que cuatro paredes, con pupitres que son tablas de aglomerado, una pizarra gastada y alumnos que solo disponen de un cuaderno y un lápiz. Esto es lo que se encontraba, en el marco del tercer Intercambio Educativo Claretiano, un profesor del colegio Claret de Aranda de Duero, Israel Delgado, que es además el jefe de Estudios de la ESO en el centro educativo de la capital ribereña.

Junto a otros miembros de la Provincia de Santiago, Delgado visitó durante ocho días los colegios de Kabba, en el estado de Kogi, y Ewowa, en Lagos, ambos de la delegación de West Nigeria. También viajaron a la provincia de East Nigeria, donde visitaron los colegios de Amurri y Garriki en el Estado de Enugu; los colegios de Owerri y Nekede, del estado de Imo, así como, el Instituto Claretiano de Filosofía.

El objetivo de este viaje era mostrarles allí, sobre todo a los profesores, cómo es el sistema educativo español y todas las transformaciones metodológicas que están implantando ahora. Tras las primeras dudas por la peligrosidad del país, Delgado se decidió a vivir esta experiencia. "Te fías de que la congregación está tomando las medidas necesarias para tu seguridad, ellos firman una carta para que tu puedas entrar en el país con el compromiso de que solo te mueves por sus instalaciones y en sus vehículos autorizados", recuerda este docente arandino.

Aún así, en los traslados de una ciudad a otra pudieron atisbar la realidad de la población nigeriana. "La gente se agolpa en las carreteras, la vida se hace en torno a ellas y empiezas a ver cómo es la vida allí, las carreteras son caminos realmente, hay controles policiales o militares cada poco, todo el mundo intentando sacar lo que puede", fueron las primeras pruebas del elevado grado de corrupción que soporta ese país africano.

Las escuelas que visitaron, muchas de ellas en proceso de construcción pero en funcionamiento, son lugares donde "mandan las familias a sus hijos a un entorno un poco más seguro, alejado de la gran ciudad, pero está todo cercado y dos soldados en la puerta con armas automáticas, todo eso pagado por los padres para mayor seguridad", lo que hace que las que llaman Mision School sean la única alternativa para muchas familias para que sus hijos tengan "una formación y un futuro".

En esa línea, e intentando evitar el clima corrupto y de violencia que soporta Nigeria, los claretianos allí y sus profesores tienen una misión clara. "Su objetivo es trabajar con los niños y jóvenes que van a ser el futuro de este país y ellos creen que van a cambiar el país. Están convencidos y ellos quieren ser la revolución", asegura Delgado.

Para ello, según pudo comprobar Israel Delgado de primera mano, se apoyan en dos pilares, el primero "darles excelencia académica, y hasta ahora se lo están dando al estilo de España en los años 70, es decir, clase magistral del profesor, los niños tomando apuntes y aprendiéndoselo de memoria para luego examinarse", y, además "luchar contra esa corrupción, que los chicos sean justos, críticos, lo que les parece vital para transformar el país".