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Los floristas prevén recuperar las ventas de 2019

B.G.R.
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Tras un 2020 con pérdidas por las restricciones, el colectivo ya ha comenzado a recibir encargos para la festividad de Todos los Santos

Imagen del cementerio la víspera del día de Todos los Santos del año pasado. - Foto: Christian Castrillo

Hace ahora un año, con la capital cerrada por la situación epidemiológica, la Asociación de Floristas y Jardineros de Burgos (Flojabur) daba ya por perdida la campaña de la festividad de Todos los Santos, la de mayor impacto económico en el colectivo. Situaba la caída de los encargos hasta en un 80%, teniendo en cuenta que las visitas al cementerio de San José debían de realizarse bajo cita previa.

Afortunadamente la situación ha cambiado y los pedidos ya presentan un ritmo habitual de estas fechas, de tal forma que la entidad se muestra optimista de cara a recuperar las ventas. «Las expectativas son buenas y esperamos retomar las cifras de facturación de 2019», subraya su vicepresidente, David Ruiz, quien califica el momento actual de «tranquilo» al no haber restricciones de aforo y mantenerse solo el uso de la mascarilla y la distancia social.

Las floristas ya tienen el género en sus almacenes, habiéndolo adquirido con más previsión que el año pasado, sin tener que arriesgarse a la hora de comprar la mercancía. Los encargos comenzaron a llegar el pasado viernes y se irán incrementando a medida que transcurra la semana. No obstante y en este punto, Ruiz precisa que el puente, al caer el día de los Santos en lunes, está provocando que los clientes anticipen sus visitas a los camposantos. «Antes se mantenía más la tradición de llevar las flores  esa misma jornada, pero desde hace tiempo se adelantan las compras», señala el empresario, al tiempo que cree en que las posibles escapadas de los burgaleses «no irán en detrimento de las ventas».

Lenta recuperación. Las consecuencias de la pandemia han hecho mella en este colectivo, que vio pasar de largo la temporada de bodas y comuniones durante 2020, salvo el boom del Día de la Madre en pleno confinamiento, y parte de este ejercicio. A ello se sumó también la ausencia de otros eventos en Navidad como las cenas de empresa, que conllevaban la decoración de hoteles y restaurantes. Además, la asociación siempre ha remarcado que la situación se complicaba aún más debido a que el género con el que trabajan es perecedero, lo que significa que no podía guardarse para épocas mejores y que todo lo que no se comercializaba terminaba perdiéndose.