Movilidad en convivencia

Á.M.
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Burgos ha tardado una década en tener preparada una ordenanza demovilidad que pretende ser de las más desarrolladas, completas y contemporáneas de todo el país. Consta de nada menos que 143 artículos y 90 páginas. Resumimos 25 puntos clave

Movilidad en convivencia - Foto: Alberto Rodrigo

Tres legislaturas, cientos de alegaciones y miles de horas de trabajo y reuniones después, Burgos tiene una ordenanza de movilidad lista para entrar en vigor. Sucederá pronto si el PSOE logra el apoyo para sacarla adelante en el próximo pleno (20 de diciembre). Es un texto de considerables dimensiones para lo que suele ser una ordenanza. Su articulado recoge cuanto esté vinculado a todas las formas posibles de movilidad. Peatones, bicicletas, patinetes, autobuses, camiones, tuc-tuc, buses turísticos, vados, zona azul, carga y descarga...

De su gran alcance para la vida cotidiana de los burgaleses se desprende su relevancia, pero ya que eso de leer ordenanzas no es un deporte muy extendido, a continuación les presentamos un resumen con 25 puntos relevantes de la misma. Ojo, es un extracto que se queda pequeño al lado del texto completo. No pretende sustituir al original; simplemente persigue ser una guía básica sobre las cuestiones más debatidas en el ámbito público.

Tras estimar 446 de las 662 alegaciones presentadas al texto que fue aprobado inicialmente a finales de 2018, parece difícil que el Pleno se niegue a apoyar un trabajo tan extenso que, además, no tiene componentes políticos. La ‘ley’ municipal se ha hecho siguiendo los preceptos de la Federación Nacional de Municipios y Provincias y atendiendo a los tiempos que corren en materia de tráfico. Por poner un ejemplo, hace dos años no habría contenido una regulación clara sobre cómo se pueden utilizar los monopatines.

Luego vendrá la fase de ponerla en práctica. Los ciudadanos necesitarán un periodo de ‘rodaje’ para entender y asumir las normas, sobre todo aquellas que no son herederas de otras ordenanzas, y será crucial que el Ayuntamiento cuente con recursos tanto económicos como humanos. Los primeros harán falta para señalizar los ‘senderos’ para bicis y monopatines en zonas de tráfico restringido, o para instalar radares en las calles limitadas a 30 km/h, o para implementar control por cámaras a la zona peatonal... De lo segundo debe encargarse la Policía Local. Y ustedes, claro.

El resumen, hoy en nuestra edición impresa.