La falta de un 10% de mano de obra alarga la poda en verde

ADRIÁN DEL CAMPO
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La mayoría de los temporeros han vuelto a ser extranjeros, con muy pocos nacionales. El retraso en las labores aumenta los costes pero no generará pérdidas si se vende la cosecha

El coordinador de la Unión de Uniones, José Manuel de las Heras, trabaja en sus viñas de Fuentecén. - Foto: A. del Campo

Debería haber terminado a finales de mayo, pero la poda en verde se continúa realizando en las viñas de la Ribera del Duero. La falta de un 10% de los temporeros que habitualmente trabajan cada primavera en la comarca ha alargado las labores de corte dos semanas más de lo normal. La reducción de la mano de obra se debe a las dificultadas que ha provocado el coronavirus a la hora de conseguir desplazar a jornaleros procedentes de otras provincias o países. A pesar de ello, el coordinador estatal de la Unión de Uniones, José Manuel de las Heras, afirma que "aunque se haya distanciado un poco más, no ha habido mayores problemas y ahora mismo se está acabando". "No ha habido ningún problema para hacer la poda en verde como preveíamos en un principio", admite el también viticultor en alusión a aquellos temores de abril cuando parecía difícil encontrar a los más de mil temporeros que se necesitan cada primavera en la Ribera del Duero.

Ante esa amenaza, las diferentes organizaciones agrarias, como UCCL o Asaja, crearon bolsas de empleo que han dado sus frutos, se ha logrado cubrir la mayoría de la demanda. De las Heras detalla que la gran parte de los jornaleros han vuelto a ser extranjeros, en más de un 90%, y que, a pesar de que ha habido algún nacional nuevo, estos han sido "muy pocos". La comarca ha tenido la suerte, apunta el coordinador de Unión de Uniones, de ser "una zona de gente fija", donde se ha podido tirar de "aquellos que siempre han hecho los trabajos", es decir, de quienes cada año se emplean en los viñedos.

A todo lo comentado hay que añadir "que mucha gente que todavía estaba haciendo la poda en seco no se pudo ir cuando vino el confinamiento, por lo tanto tuvieron que quedarse aquí, y aunque hubiera algunos días que hayan estado sin trabajar, al final se han incorporado a la poda en verde. Eso ha pasado también en un porcentaje elevado", explica.

Que las labores se hayan alargado dos semanas provoca un aumento en los costes, porque lo que antes se arrancaba sin esfuerzo, ahora, al endurecerse la planta, cuesta más, por lo que se avanza menos en el mismo tiempo, lo que aumenta el tiempo de trabajo y a veces obliga a ir con tijera. Esto incrementa los precios de producción, aunque el coordinador de Unión de Uniones no cree que genere pérdidas si "se consigue salvar medianamente la campaña a la hora de vender".

De las Heras confía en que se pueda comercializar toda la cosecha de una añada que se prevé abundante y niega que la poda en verde se haya salvado a base de echar más horas. "El trabajo en el campo es duro y casi nadie hace más de 9 horas, por lo tanto se ha retrasado un poco más la tarea. Venimos de una pandemia donde ha caído mucha gente, morir en vida es muy triste", sentencia.