Las obras restan 200 plazas de aparcamiento en Aranda

A. del Campo
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En la campa de la calle Virgen del Carmen los coches se acumulan actualmente. - Foto: A. del Campo

Moratín y Virgen del Carmen contarán con aceras más anchas y nuevas zonas verdes

Los cambios siempre traen consecuencias. Algunas esperadas y otras que llegan como sorpresas. Novedades descubiertas de un día para otro. En los entornos de las calles Moratín y Virgen del Carmen de Aranda, sobre todo en el segundo, sus vecinos llevan años reclamando la atención del Ayuntamiento. Pedían una actuación, en la primera zona para mejorar su apariencia, y en la segunda lo mismo pero con más fuerza ya que ellos ni siquiera tenían asfaltada su área. Una vez las obras están en marcha, unas en ejecución, las de Moratín, y otras en contratación, las de la Virgen del Carmen, la consecuencia inesperada de estos cambios será la pérdida de aparcamientos. Entre las citadas intervenciones y otras cercanas, la zona norte de Aranda verá reducidas sus plazas para estacionar en unas 200.

El mayor obstáculo para aquellos que se mueven cada día en coche por Aranda se sitúa en la zona de la calle Virgen del Carmen. Aquí, las dos campas existentes desaparecerán. La más céntrica se sustituirá por un área para construir pisos, una vez se llene el agujero existente y se adecue el terreno. Este descampado, muy cercano a una arteria principal de la ciudad como es la calle San Francisco, se ha convertido en un aparcamiento muy utilizado por los arandinos y es fácil, cualquier día a media mañana, encontrar más de 60 coches estacionados. Sin embargo la capacidad es mayor y alcanza las 80 plazas.

En la otra campa de la Virgen del Carmen, el llamado picón que se sitúa junto a la calle Monjes, es fácil sumar una veintena de coches aparcados. La capacidad es de más del doble y esas 50 plazas serán sustituidas por una amplia zona verde, según el proyecto de ejecución. En este punto hay que aclarar que si en total, entre los dos descampados, se perderán 130 aparcamientos estos no son plazas oficiales y delimitadas, se trata de un espacio vacío que es ocupado sin más orden que el del sentido común por los conductores, como ocurre en cualquier solar bien situado. Eso sí, si se analiza la situación en términos prácticos y no teóricos son más de 100 plazas las que se perderán, ya que cada día cerca de un centenar de personas utilizan estos espacios para dejar su coche.

El entorno de Moratín es el otro donde se verán reducidos los aparcamientos en Aranda. En la calle principal, en Moratín, la que va hacia las Eras, las plazas restadas serán entre 35 y 40. La razón es el ensanchamiento de las aceras, que si actualmente son de poco más de un metro pasarán a ser de 2,25 a 2,70 metros. Ampliaciones también exigidas por la Ley de Accesibilidad que busca reducir barreras. De esta forma, las dos hileras de aparcamientos que hay en la calle Moratín, una a cada lado de la vía, se reducirán a solo una. De la calle San Francisco hasta Padilla se situará a la derecha de la circulación y de ahí hasta el final de la travesía, a la izquierda.

Las calles perpendiculares a Moratín también se verán afectadas por la pérdida de espacios para estacionar. En Padilla se aparca a los dos lados de la calzada y el ensanche de las aceras, como mínimo de dos metros, dejará una sola hilera de plazas. De esta forma se perderá aproximadamente espacio para 15 coches. En Juan Bravo hasta ahora había una hilera de coches y esta desaparecerá con sus diez plazas, dejando la calle sin aparcamientos. Los negocios de la zona se quejan de que cuando necesiten hacer carga y descarga se va a cerrar la calzada completamente. En la calle Maldonado, la reducción de dos filas de plazas a una restará huecos para unos cinco coches.

La mayoría de quejas de los vecinos no responden a la futura pérdida de aparcamientos, aunque sí vaticinan los problemas que generarán en una zona donde «ya era imposible aparcar». Las denuncias se dirigen al tiempo que están tardando las obras. «He estado 15 días sin poder sacar el coche», lamentaba una residente de la zona de Moratín. A todos los aparcamientos ya citados hay que sumar los cerca de nueve perdidos en la calle San Isidro, junto a la plaza de toros, también tras su urbanización.