Montaña, historia y ruinas

S.F.L.
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Las vistas que se aprecian de La Bureba según se asciende al Pan perdido son únicas. - Foto: E. Rojo

La ruta del Pan Perdido hasta Quintanaélez y la del Portillo de Busto desde Zangandez son dos buenas opciones para senderistas. Ambas están homologadas y dentro de los Montes Obarenes son de las más desconocidas

El turismo rural y natural protagonizado por senderistas se ha visto incrementado  en los últimos años, lo que ha llevado a la creación de rutas de diferentes estilos. Actualmente, en La Bureba se encuentran señalizados más de 200 kilómetros de caminos de diferente recorrido y dificultad. Los de mayor intensidad se localizan en el Espacio Natural de los Montes Obarenes. También  existen otras repartidas por la comarca burebana que en su mayoría se basan en antiguos trazados históricos. La denominada ruta del Pan Perdido, que llega hasta Quintanaélez, y la del Portillo de Busto, que empieza en Zangandez, son dos opciones para montañeros con experiencia. Ambas están homologadas y no están muy transitadas.
pan perdido. Esta marcha circular de 14 kilómetros empieza y termina en el pequeño enclave de Soto de Bureba, localidad menor perteneciente a Quintanaélez. Se trata de una ruta montañera en la que durante su recorrido se pueden divisar iglesias románicas en el mismo pueblo de donde parte el camino y en Navas.  El atractivo del recorrido es que por la parte de arriba, se pasa por la cresta hasta llegar al Pan Perdido, que con sus 1.235 metros de altura se convierte en la cima más alta y occidental de la Sierra de Oña. Es un lugar de fácil avistamiento de rapaces como el alimoche, águila real, chova piquirroja y buitre leonado. A unos 400 metros se encuentran los restos del castillo medieval de Petralata, aunque la ruta no llega hasta allí.
Debajo de Pan Perdido están las Peñas de San Juan, donde estuvo el monasterio medieval de San Juan de Entrepeñas. Entre Pan Perdido y el portillo de Navas (donde ya se comienza a bajar), hay un paso complicado por el hayedo que implica prestar atención a las señales, esto se localiza en la zona que llaman Peña Ventano o Ventanas. Desde allí, la dificultad hasta llegar a Quintanaélez desaparece. La duración aproximada de la marcha es de 4 horas y media.
portillo de busto.  La distancia del sendero circular que va desde Zangandez (localidad perteneciente a Oña) hasta el Portillo de Busto es de 12 kilómetros. Desde dicho pueblo, ubicado en el centro del triángulo que forman los tres municipios más importantes de los Obarenes, Oña, Frías y Pancorbo, hay que tomar dirección hacia La Molina. A continuación, se enfila recto hasta el tajo del nacimiento del río Molinar. Allí se abre la montaña y por medio, a través de vegetación, se asciende hacia la cima por el que llaman Paso de la Herradura, ya que antes había herraduras para subir unas paredes. No es complicado porque hay puestas unas escalas de cuerda. Antes de la Herradura se encuentran las ruinas de un molino (se ve mejor en invierno, cuando no hay vegetación), que se caracteriza porque el canal de piedra que llevaba el agua para mover el rodezno, es vertical. Después se crestea hasta alcanzar la máxima altura, el Cueto, de 1.114 metros de altura. 
Al otro lado de la carretera hay un mirador donde se encuentra un cartel explicativo del Parque Natural, con texto y gráficos, escrito por la Asociación de Estudios Onienses. Una vez que se ha llegado al Portillo de Busto, hay que girar hacia abajo para regresar a Zangandez. «En este sendero se aprecia perfectamente el principal valor de los Montes Obarenes, donde se refleja en el mismo lugar, en pocos metros de distancia, la transición entre la flora mediterránea y la atlántica, con hayas en el norte y encinas y quejigos al sur», declara Eduardo Rojo, historiador y periodista oniense.