El oso ya frecuenta el Monte Hijedo

R. Pérez Barredo
-

La Fundación Oso Pardo confirma las incursiones de plantígrados en la provincia de Burgos procedentes de Palencia y Cantabria

El oso ya frecuenta el Monte Hijedo - Foto: eduardo margareto

Primero fueron unos rastros difusos; después, colmenares destrozados; más tarde un forestal creyó verlo. No eran cantos de sirena. El oso ha vuelto a las montañas de Burgos, donde no hace tantas décadas era el rey. Lo ha hecho concretamente en el Monte Hijedo, cuyos bosques frecuenta todos los años, según ha confirmado a este periódico la Fundación Oso Pardo. «Por lo que sabemos por los guardas y por los datos que aporta la administración, hay osos en el Monte Hijedo. Lo que no sabemos con certeza, pero lo dudamos, es de que estén estabilizados allí. Más bien da la impresión de que se asoman, merodean, y se vuelven (a la Montaña Palentina o los montes cántabros)», explica Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo. 
«Lo que podemos confirmar es que hay presencia continuada, todos los años», subraya. Uno de los grandes misterios (y uno de los principales problemas) es por qué lugar pasan estos plantígrados a la provincia de Burgos, toda vez que ésta se halla separada de las principales poblaciones de osos por una gran autovía que no tiene paso de fauna ni un vallado perimetral que impida su paso.«Desgraciadamente, puede pasar cualquier animal prácticamente, porque el vallado perimetral es mínimo, de poco más de un metro, y hay que recordar que el oso es un trepador tremendo. El problema es que pueden pasar por cualquier sitio. Aunque no hay pasos de fauna propiamente dichos, sí hay lugares concretos por donde podrían hacerlo, y es lo que deberíamos intentar», apunta.
Aunque Palomero reconoce que el Monte Hijedo es un gran bosque, no lo considera un escenario con buenas zonas de refugio. «Habría que verlo como un sentido más amplio, es decir, más allá del Monte Hijedo.Los osos necesitan espacios muy amplios. Pero esa zona aún no la hemos estudiado demasiado, estamos trabajando más en la zona occidental, donde hay un movimiento de osos muy nítido que está llegando incluso a Portugal desde Zamora».Con todo, Palomero señala que la expansión del oso pardo es una realidad y que también en la zona oriental, la que linda con Burgos, hay movimiento, aunque en menos medida que en la occidental. «El movimiento en la zona de Burgos aún es suave, pero existe, es una realidad».En este sentido, adelanta que en los próximos años uno de los objetivos de la fundación será indagar en la penetración del oso pardo por la parte oriental de los Picos de Europa.
El oso pardo es un animal solitario que suele rehuir a los seres humanos. Puedes toparte con alguno, pero su olfato es tan bueno que si detecta tu presencia, se aleja. Sólo suelen formar grupos en el caso de las hembras con sus cachorros, y estos pueden estar juntos meses e incluso algunos años cuando se independizan de su madre. Pueden formar agregaciones en zonas de concentración temporal de alimento y también son posibles observaciones de más de dos osos juntos durante la época de celo. A pesar de la estrecha convivencia entre osos y humanos en la Cordillera Cantábrica, apenas se han registrado incidentes con contacto físico en los últimos veinticinco años, ninguno de ellos con consecuencias fatales, explican. (Más información en edición impresa)