Profanan la iglesia de Quintanilla Vivar tras retarse en una apuesta

I. Elices / Burgos
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Jóvenes que acudieron el sábado a las fiestas del pueblo entraron en el templo, abrieron el sagrario y se llevaron formas sagradas. Identifican a los agresores de un chaval apaleado

Los gamberros derribaron las vallas del río, cerca de la iglesia. - Foto: Jesús J. Matías

La avalancha de jóvenes a las fiestas de los pueblos -que incluso fletan autobuses para desplazarse y poder beber alcohol- lejos de beneficiar a los municipios crea unos problemas de orden público que preocupan y mucho a los alcaldes.   El de Quintanilla Vivar, Jorge Rodríguez, pedirá en los próximos días una reunión con la subdelegación de Gobierno después de los tristes sucesos del pasado fin de semana. Un grupo de chavales causó numerosos destrozos en el mobiliario urbano y profanó la iglesia de Santa Eulalia, cuya puerta derribaron de una patada. Una vez dentro rompieron un lamparario para llevarse la recaudación,  robaron dos crismeras de plata y  abrieron el sagrario, de donde se llevaron varias sagradas formas y tiraron los cálices. Además, sustrajeron la llave de la custodia.
Los hechos se produjeron en la noche del sábado 30 de agosto a la del domingo 31. Esa tarde llegaron seis autobuses con más de 300 personas al pueblo, a las que hay que sumar a todas las demás que se desplazaron en coche. En torno a 1.500 en total se reunieron en la verbena. La parroquia denunció los hechos a la Guardia Civil y la investigación ha establecido que la entrada al templo fue un acto de vandalismo, detrás del cual había algún tipo de apuesta, señalaba ayer a este periódico Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de Patrimonio.
Esa misma noche, además, los gamberros practicaron pintadas en algunas casas y derribaron vallas de madera en la ribera del río. También se produjo una pelea en la que un joven recibió una paliza, tras lo cual presentó una denuncia en el cuartel de Sotopalacios. La Benemérita ya ha llevado a cabo algunas indagaciones y ha identificado a varios de los implicados. El regidor municipal pedirá más presencia de Guardia Civil en las fiestas del próximo año. «Estamos preocupados por si los problemas de orden público se agravan», dijo. Además, señaló que la afluencia de estos visitantes no reporta beneficios, pues la mayoría «va de botellón».
En Santa Inés la verbena estuvo también muy masificada, pero no hubo problemas. Benito Calzada, alcalde de Avellanosa del Páramo, recuerda que en las fiestas de Santiago Apóstol sí hubo destrozos de mobiliario urbano y también se reunirá con la Subdelegación de Gobierno.



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