Hacer la compra ya no es labor complicada

S.F.L.
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Roberto Cabezón inaugura tras meses de retraso un supermercado en Cubo; su fábrica de embutidos funcionará en un mes

La tienda permanece abierta de lunes a domingo, entre las 10 y las 14 horas. Los viernes también funciona de 18 a 20. - Foto: S.F.L.

«Esto es la bomba. La iniciativa es fabulosa y tenemos al alcance todo lo imprescindible para cubrir nuestras necesidades», expresa Pilar, una vasca que pasa la mayoría de fines de semana y los veranos en Cubo de Bureba desde hace más de 30 años, sobre la apertura del supermercado en el municipio. La acompaña su madre, que todavía no había visto la tienda y queda maravillada según entra.
Emprender en una pequeña población es todo un reto. Sin embargo, Roberto Cabezón, alcalde de la localidad, sentía que tenía que hacer algo por su pueblo y sus vecinos. «He invertido mucho esfuerzo en sacar adelante este ambicioso proyecto porque no quiero ver el lugar donde me he criado y el que he elegido para que lo hagan mis dos hijos despoblado», manifiesta el joven empresario. En un principio, su idea era abrir una fábrica de embutidos -que comenzará a funcionar en septiembre y que generará un puesto más de trabajo- pero el cierre de la última tienda de ultramarinos del pueblo hace dos años le animó a destinar parte del pabellón a la venta directa de artículos de primera necesidad.
Su abuelo fue el carnicero del pueblo y su madre elabora y vende morcillas. Pese a su juventud, Roberto tenía la ilusión de continuar con la tradición familiar aunque su negocio destacará también por la elaboración de chorizos y salchichones todos en fresco. En la instalación, que prácticamente está terminada, se producirán semanalmente unos 1.500 kilos de fiambre de alta calidad. También pretende incorporar nuevos artículos curados del tipo lomo, panceta o costilla para vender exclusivamente en el supermercado.
El emprendedor se enfrenta a la primera semana con el negocio abierto, que califica de «muy dura» pero aún más «gratificante». La respuesta de los ciudadanos de Cubo está siendo buena pero también la de los pueblos más cercanos, que ya no tendrán que coger el coche y recorrer grandes distancias para comprar. Carlos vive todo el año en el municipio y reconoce que tener que ir hasta Briviesca o Miranda a hacer los recados cada vez le costaba más. «Ya tengo una edad y la comodidad que supone este local es de agradecer», declara.
El propietario afirma que le ha llamado la atención que residentes en pueblos como Grisaleña, La Vid de Bureba o Zuñeda se hayan trasladado hasta Cubo para realizar sus compras. «Tienen Briviesca a tiro de piedra y han querido acercarse hasta aquí para conocer la tienda y hacer gasto. Estoy muy agradecido a todo el mundo», testifica.
Entre la oferta de artículos disponibles -alimentación y productos para el hogar- le ha sorprendido el éxito que está teniendo el servicio de charcutería. «Los clientes también se sorprenden con la distribución de la tienda y con la posibilidad de adquirir la prensa diaria», añade. La cámara frigorífica de la entrada, que aguarda entre otros una gran variedad de helados y tartas, está resultando uno de los puntos en el que más clientes se paran. «El calor de estos días está siendo infernal pero ahora podemos refrescarnos con un heladito fresco», expone Amelia.
El camino no ha sido sencillo y el coronavirus retrasó varios meses la apertura de un negocio tan apreciado por todos los vecinos de la zona burebana.