El 36% de los transportistas no respeta los descansos

FERNÁN LABAJO
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En 2018 se efectuaron en la provincia de Burgos 2.874 controles a vehículos, de los cuales se sancionó a casi la mitad, la mayoría por no cumplir el horario de conducción

El 36% de los transportistas no respeta los descansos - Foto: Jesús J. Matías

La picaresca a la hora de incumplir el tiempo de descanso al volante, o manipular los dispositivos que miden el tiempo de parada y conducción, sigue siendo muy habitual entre los transportistas, ya sea de camiones o de autobuses de viajeros. Así se desprende de los datos aportados por la consejería de Fomento y Medio Ambiente, que muestran que en 2018 se realizaron un total de 2.874 inspecciones en las carreteras burgalesas, de las cuales 1.042 terminaron en sanción por este tipo de infracciones, es decir, un 35%. Estas son las multas más comunes en los controles, aunque otras como el sobrepeso de la carga o la falta de autorización para circular con este tipo de vehículos también se dan con demasiada frecuencia.
El jefe del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, Diego Pérez, apunta que una de las principales razones por las que los camiones de mercancías siguen incumpliendo las normas de descanso y exceso de conducción es porque muchas veces, sobre todo en el caso de infracciones calificadas de leves, a las empresas les compensa pagar la multa porque la cantidad, que con los descuentos puede quedarse incluso en menos de 100 euros, es muy inferior a lo que van a ganar con la carga. El mismo motivo se da con los excesos de peso, de largo o de ancho de los tráilers:  «Les compensa pasarse porque lo que llevan les va reportar muchos beneficios». Algo más complicado  de detectar son, por el contrario, las manipulaciones que se realizan en los tacógrafos para intentar engañar a los agentes sobre el tiempo de conducción y descanso. El pasado año, se tramitaron un total de 49 sanciones en las principales vías de la provincia de Burgos. Desde la Benemérita reconocen que en este caso las compañías van dos años por delante de ellos porque contratan a expertos informáticos que se encargan de este cometido con métodos muy sofisticados.  
No obstante, también hay mucha manipulación en los dispositivos de contabilización de kilómetros más arcaicos, conocidos como sistemas de discos. De hecho, el pasado año se multó a un total de 124 personas que trataron de engañar a la Guardia Civil adulterando el medidor.
La gran mayoría de las inspecciones que se llevan a cabo por el Área Funcional de Transporte de la Guardia Civil se realizan a camiones, mayoritariamente de procedencia nacional. Así, el pasado año se controlaron 2.656 vehículos de mercancía por los 168 de viajeros. La razón, según explica el responsable de este destacamento, José Antonio Gamarra, es que los autobuses que circulan por las carreteras españolas son generalmente de línea, sujeto a unos horarios muy concretos, por lo que «no se le suele parar en transcurso» y solo se les requiere si hay sospechas de que han podido manipular los datos de plazas ocupadas con el objetivo de mantener una subvención pública.
Sí se tiene más control cuando el transporte de viajeros proviene de un país extranjero, en el que, reconoce, «tienden más al trapicheo». Se han dado casos, recuerda, de coches de línea que suben de Marruecos a Francia llenos de personas y que bajan cargados de mercancía y con muy pocas plazas ocupadas en su interior. «En este caso se les sanciona porque un autobús no está destinado a transportar ese tipo de carga sino a personas», puntualiza Gamarra.  
Este área de la Guardia Civil también se encarga de controlar los llamados VTC, aunque la escasez de empresas que realicen esta actividad en la provincia -apenas existe una-, hace que las inspecciones sean testimoniales.