Covid-19 en la infancia: más leve y más casos asintomáticos

Angélica González
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La incidencia entre menores de 19 años permanece estable en los últimos días. El pediatra Carmelo Gutiérrez cree que aún no se ha visto el impacto real de la salida de los niños

Desde el pasado día 26 de abril los niños pueden salir a la calle durante una hora. - Foto: Valdivielso

La incidencia de la covid-19 entre la población infantil y adolescente en la provincia de Burgos se viene manteniendo estable en la última semana. Ayer el número total de niñas y niños entre 0 y 9 años con sospecha clínica de enfermedad ascendía a 343 (3,7%) y entre 9 y 19, a 321 (3,4%), según los datos de Atención Primaria ofrecidos por Sacyl, unas cifras que, a juicio del pediatra Carmelo Gutiérrez, del centro de salud García Lorca, no son especialmente alarmantes sino que se encuentran en línea similar a los de otros países del entorno pero que seguramente serán menores a las reales «porque en Pediatría hay más pacientes asintomáticos que entre la población mayor».
Gutiérrez, que lleva desde el principio de la pandemia haciendo seguimiento telefónico de niños con coronavirus como todos los pediatras -«la mayoría son casos leves que no precisan que les veamos»-, cree que aún se está en fase de ver el impacto real que ha tenido el desconfinamiento de los menores, que se inició el pasado 26 de abril, «ya que los efectos se van viendo con dos o tres semanas de decalaje»: «En consulta sí que parece que empezamos a ver algo más de sintomatología, aunque tampoco le podemos achacar todo al coronavirus porque hay otros virus y el hecho de que la población tenga más contacto favorecerá que este y otros gérmenes vuelvan a circular y, por tanto, que haya mayor cantidad de consultas».
Todos los casos pediátricos que ha reportado Atención Primaria son calificados como sospecha clínica a tenor de los síntomas y no confirmados mediante prueba: «Se están realizando menos pruebas porque son cuadros más leves y de menor duración temporal y se hace así siguiendo las recomendaciones que hasta ahora han realizado tanto el Ministerio de Sanidad como la Junta. La disponibilidad de pruebas es la que es, había que seleccionar a qué pacientes había que hacérselas y la mayoría de los casos los pediátricos quedaron excluidos». Casi todos los síntomas de covid-19 en niños son similares a los que con mayor frecuencia presentan los adultos, fiebre, tos y dificultad respiratoria, pero los pequeños tienen con mayor frecuencia cuadros digestivos con presencia de vómitos y diarrea.
El mayor problema con el que se han encontrado los profesionales con los pacientes pediátricos ha sido el del aislamiento. «La recomendación está siendo la misma que para adultos: ante la sospecha clínica, 14 días de cuarentena domiciliaria. Lo ideal es que el caso pediátrico se mantenga confinado en una habitación de la casa pero eso resulta imposible  la mayoría de los veces y lo que hemos transmitido a las familias es que tanto el paciente sospechoso de enfermedad como los convivientes estén confinados intentando mantener el menor contacto posible entre ellos. Cuando tienen ocho o nueve años o más todavía es posible, pero con niños más pequeños es muy complicado por sus circunstancias, por eso se ha procurado aislar a toda la familia intentando que uno de los cuidadores se confine con el afectado en una habitación o en una parte de la casa y el otro adulto se quede con el resto de la familia».
En los primeros momentos, el pediatra reconoce que tras el diagnóstico las familias quedaban más impresionadas que ahora debido a la alarma inicial que se vivió con el momento más duro de la enfermedad en el que hubo un elevado número de hospitalizaciones y fallecimientos: «También nuestra reacción inicial, la de los profesionales, partía del desconocimiento, no sabíamos cómo se iba a comportar la enfermedad en nuestro medio. Ahora no es que haya cambiado pero la vamos conociendo más, la dominamos un poco más y con ello podemos correr el riesgo de pasar al otro lado, que nos parezca que es leve y que como los casos son menos la gente se relaje y volvamos a tener otra oleada», apunta el experto, que tiene la sensación de que la población cree que ya está todo hecho porque el confinamiento ha sido muy duro y hay una gran necesidad de salir y recuperar los hábitos anteriores.
«Las familias tienen ahora menos conciencia de enfermedad y quizás nos estamos descuidando. Por eso pido, y también lo hago en la consulta, que se sea consciente de que esto está ahí y va a convivir con nosotros mucho tiempo»,  concluye.