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El hábito de creer

Diego Izco
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La resurrección de la selección en 40 días: un proyecto que nació muerto ha vuelto a enganchar

El hábito de crecer - Foto: Kirill Kudryavtsev / POOL

Dicen los expertos que hacen falta 21 días para adquirir o modificar un hábito. No con el fútbol. Han pasado 40 días desde ‘aquello’ y, aunque ha costado mucho, la afición española ha vuelto a creer.

 

DÍA 0. En el preciso instante en que Luis Enrique termina de dar la lista, buena parte del público y la crítica ‘mata’ a la selección española. Aquel 24 de mayo, «no me representa» es una de las frases más utilizadas por los aficionados. Las ausencias (Ramos, Aspas, Canales, Navas o Nacho son los añorados) convierten las críticas al asturiano en demoledoras, similares en tono y fiereza a las que recibió Luis Aragonés antes de la Euro’08.

 

DÍA 10. España empata a cero contra Portugal. «No hay gol» empieza a ser un mantra que llegará lejos. Se enturbia el ambiente alrededor de Morata. El duelo se disputa en el Wanda y hay pitos e insultos al delantero. Mientras, el seleccionador intenta aislar al grupo. Dos días después, Sergio Busquets da positivo por COVID-19.

 

DÍAS 20 Y 25. Dos empates tristes, sin alma, ya han creado en España el hábito de dudar, el del pesimismo, el de la crítica, el del ‘bullying’ a Morata, el del «vamos a caer en primera fase»… Un ambiente irrespirable tras el 0-0 ante Suecia y el 1-1 ante Polonia que vuelve a señalar al técnico asturiano: ¿Por qué Morata antes que Gerard Moreno? ¿Por qué Marcos Llorente como lateral?

 

DÍA 29. A pesar de las correcciones tácticas y del 5-0 sobre Eslovaquia, la afición responde «tarde» a lo primero y «no tiene mérito» a lo segundo. España es segunda de grupo y cae al lado complicado del cuadro: Francia, Bélgica, Italia, Portugal… Las expectativas, bajo mínimos.

 

DÍA 35. Explosión de felicidad en el 5-3 ante Croacia. Una sensación extraña recorre el cuerpo del aficionado medio: ¿Y si, después de todo, hay que creer? La selección es una moneda al aire, inestable… pero engancha. Incluso Morata se desquita con un partidazo y el 4-3 en la prórroga. También Luis Enrique gana puntos: ¿Y si el objetivo de un seleccionador no es llevar a los mejores (como Francia… que ese día fracasa) sino hacer un equipo?

 

DÍA 40. La suerte, ese factor decisivo a la hora de ganar un título, también acompaña el viaje: una tanda de penaltis ante Suiza mete a la Roja en semifinales. Todo ha cambiado: «El método de Luis Enrique funciona». Como en 2008, ha sido el equipo el que ha enganchado a una afición que le había dado la espalda.