Sonorama no se aplazará: o de 12 a 16 de agosto o nada

A.D.C.-R.C.C.
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Ebrovisión mantiene su fecha en septiembre con el 80% de entradas vendidas. Otros ocho festivales que se celebran en verano en la provincia están también pendientes de la evolución de la pandemia

Sonorama Ribera es el evento musical más concurrido del verano burgalés y uno de los más atractivos del país. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La incertidumbre que genera el coronavirus cuando se piensa más allá del día a día impregna a cualquiera y a cualquier sector de la sociedad. Con el verano cada vez más cerca, unos de los eventos más celebrados del calendario estival, los festivales de música, están en boca de todos. Nadie logra escaparse de la tan temida pregunta para los melómanos: ¿habrá festivales este verano? Tampoco nadie alcanza a responderla, ni si quiera los organizadores de uno de los de mayor prestigio del panorama nacional, el Sonorama Ribera.

El director del multitudinario evento organizado en Aranda de Duero, Javier Ajenjo, insiste en que «todavía es pronto» para dar una respuesta a si se va a celebrar o no. Lo que sí confirma el miembro de Art de Troya, asociación que organiza el Sonorama, es que descartan aplazar el festival, por lo que no se moverá de los días previstos: del 12 al 16 de agosto de 2020. «Todo lo que puedo decir es que seguimos trabajando duro, que no se pospondría, si hay será en esas fechas, y que por supuesto si se hace es porque se puede hacer y hay permiso», declara Javier Ajenjo.

Ebrovisión, en Miranda, es un festival atípico.  Una de sus singularidades es que no se pelea por encontrar un hueco en el saturado calendario veraniego sino que prefiere cerrar la época estival. Apostar por septiembre como fecha fija, una decisión arriesgada en su momento, aunque el tiempo ha demostrado que acertada, otorga ahora a la cita mirandesa más margen de maniobra ante el coronavirus que al resto de eventos.

Mientras algunos ya se han visto obligados a anunciar la suspensión, Ebrovisión sigue trabajando con la ilusión de que para cuando llegue el momento de encender las luces del Multifuncional, lo peor de la crisis haya pasado. «Mantenemos la misma hoja de ruta aunque a la espera de acontecimientos y de las medidas que se vayan adoptando a nivel nacional para saber si se podrá celebrar el festival o no», afirma Ramiro Molinero. De la evolución de la alerta sanitaria depende también Ebroclub, el festival sixtie que ha sido reprogramado de marzo a octubre conservando a la gran mayoría de artistas.

Por sus connotaciones, su formato y su idiosincrasia, el festival rural por excelencia de la provincia de Burgos está íntimamente ligado al verano. El Demandafolk (7 al 9 de agosto) tiene «prácticamente cerrada la programación», que se ultima en febrero y que va mucho más allá de la música, « y algunos grupos contratados», aunque aún no se ha planteado ninguna medida drástica. «De momento estamos a expensas de las decisiones que se vayan adoptando» y hasta junio, que es cuando realmente comienza la fase intensa de trabajo y también los primeros compromisos de gasto, pueden posponer su futuro. «Sabemos que será complicado», apunta Diego Serrano y que, en cualquier caso, para la celebración tendrán que atenerse no solo a las directrices que marque el Gobierno, sino también las administraciones más cercanas, como en su caso el Valle de Valdelaguna, del que depende Tolbaños de Arriba.

(Más información sobre estos tres eventos y otros, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)