La Guía Peñín valora el carácter comercial de la añada 2018

Adrián del Campo
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Los expertos de la Guía Peñín analizaron los vinos de la DO Ribera del Duero en Roa. - Foto: A. del Campo

El equipo de cata de la prestigiosa publicación califica de «espectaculares» los crianzas y reservas de 2014 y 2015 y reconoce la sorpresa de 2016 en los vinos de Ribera del Duero

El equipo de cata de la Guía Peñín valora el carácter «comercial» de la añada 2018 en la Denominación de Origen Ribera del Duero. El director de la prestigiosa publicación, Carlos González, insistió en que el término comercial no es peyorativo, sino todo lo contrario porque los vinos se hacen «para el mercado» y en él tendrán, asegura el experto, una gran acogida los caldos jóvenes del año pasado gracias a sus características. Para el analista se trata de unos caldos «frescos, afrutados, ligeros y suaves». También reconoció que «no es la mejor añada, pero mantiene el nivel» de la DO.

En la visita realizada este martes por el equipo de la Guía Peñín a la sede de la Denominación de Origen en Roa, los catadores analizaron más de 600 referencias sobre todo por la alta producción de 2018. Todo lo contrario ocurrió en 2017, cuando las adversidades climatológicas bajaron las botellas comercializadas hasta casi la mitad del número habitual. Algo que según Carlos González también ha tenido su repercusión en la calidad de los vinos, que en 2017 «ha dado un paso hacia atrás» respecto al nivel medio de la Denominación de Origen.

Las mejores valoraciones del equipo de catadores se las llevaron las añadas de 2014 y 2015 de la DO Ribera del Duero. El director de la Guía Peñín reconoció que en un primer momento ya se vio que eran de «mucho nivel» y ahora sus crianzas y reservas son «espectaculares». «No es fácil tener dos añadas seguidas de gran nivel», añadió Carlos González. En cuanto a 2016, el experto admitió que se esperaban una calidad menor de la finalmente alcanzada.

El director de la Guía Peñín destacó que la cata realizada este martes en Roa era «un buen pálpito de lo que es la Ribera del Duero, con protagonismo siempre del tempranillo y del tinto fino, pero con mucha diferencia de estilos. Hay muy buen nivel». Carlos González también elogió el «gran trabajo de la DO en los último años para indicar a las bodegas cual es el nivel mínimo que han de tener los vinos para lucir la contra de Ribera del Duero. Independientemente de su vejez, los matices identitarios de la variedad están muy presentes y es de agradecer. También para el consumidor, que es para quien se elaboran».

«Un blanco de Ribera del Duero tiene que ser un gran vino»

El director de la Guía Peñín aprovechó su visita a la sede del Consejo Regulador en Roa para hacer dos recomendaciones a la Denominación de Origen Ribera del Duero. La primera fue abrirse a nuevas variedades y en especial a los blancos, en los que profundizó el experto: «Según nos han dicho, para esta año ya se van a poder incluir dentro de los estatutos del Consejo Regulador los vinos blancos. La verdad es que hacen falta. Se está levantando una expectación respecto a una tipología de vino y luego hay que saber darle nivel. Nosotros tenemos que poner cierto orden pero ahí tienen que ser las bodegas las que digan: si me meto a hacer un blanco dentro de Ribera del Duero tengo que hacer un gran vino. No voy a hacer uno fresquito, joven y agradable porque para eso ya hay otras denominaciones».

La segunda recomendación del director de la Guía Peñín fue alejarse de las maderas influyentes, como las tostadas. «La madera, ese sigue siendo, bajo mi punto de vista, el tema a trabajar aquí. Creo que hay muchas bodegas que siguen abusando de la madera, de las notas tostadas, que maridan muy bien con las notas más afrutadas y suaves de la tempranillo, pero  hay que dejar expresar mucho más la variedad. La madera tiene que ser un medio y no un fin. Hay mucho roble americano, francés... De hecho se nota aquellos elaboradores en los que la maderas son un segundo plano. Salen aromas más agradables, más frescos... Y el consumidor es lo que está pidiendo: singularidad y frescura y eso siempre te lo a porta el matiz varietal», incidió Carlos González.