La calle danza sus historias

A.S.R.
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'Mapa', una obra sobre los refugiados de Esther Latorre y Hugo Pereira, gana el primer premio de la sección 'Bailando con piedras' seguida de 'Pedestres', de Lina Yirí Valverde y Camilo Regueyra, y 'Power', de Jesús Pastor

Una historia de refugiados, otra de los movimientos entre personas en tránsito que dibujan el entramado de una ciudad y una tercera protagonizada por un vagabundo que pide ayuda para bailar ocuparon el podio de la segunda edición de Bailando con piedras, una sección con la que el Certamen Internacional de Coreografía Burgos-Nueva York se suma al octavo centenario de la Catedral. La basílica enmarcó la interpretación de las seis creaciones a concurso en tres escenarios distintos: plaza Pozo Seco, de estreno, exterior de la capilla de los Condestables y escalinata de la Puerta del Sarmental.


Los últimos serán los primeros. Mapa, la propuesta de Esther Latorre y Hugo Pereira, que enciende los focos sobre el drama de los refugiados y la absurda necesidad de trazar fronteras entre países y personas, ganó el primer premio (3.000 euros) tras cerrar la competición en la plaza del Rey San Fernando. Pasó ante un público ya entregado, que se fue sumando a esta fiesta bailada que había comenzado en la plaza Pozo Seco con un ojo en el cielo, algún paraguas abierto y sin ningún miedo.
Allí, con el imponente cimborrio y las elegantes agujas del templo Patrimonio de la Humanidad como telón, se representaron las dos piezas que completan el podio: Pedestres, de los costarricenses Lina Yirí Valverde y Camilo Regueyra (2.000 euros), y Power, de Jesús Pastor (1.000 euros).


‘Mapa’ trazó un relato sobre los refugiados en la escalinata del Sarmental.
‘Mapa’ trazó un relato sobre los refugiados en la escalinata del Sarmental. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso
La primera, ganadora del Festival Sólodos en Danza de Costa Rica, conduce al espectador por una ciudad, con sus ruidos, sus altos edificios, sus encrucijadas... y sus personas, que se chocan, que riñen, que se aman, que se hacen selfis... Mientras que la segunda es el relato de un sueño, el de un sin techo de aspecto estrafalario, con su camisa hawaiana, su sombrero de paja y sus zapatos de ejecutivo, que pide una moneda para poder bailar, un propósito en el que envuelve al público sin ocultar sus miserias.


Fue la decisión de un jurado presidido por Raúl Cárdenes, de la Confederación de Artistas Trabajadores del Espectáculo, la coreógrafa Maruxa Salas y la periodista Marta Carrasco. Dejaron fuera del palmarés Ritmo en la calle, de The Ground Sisters, un espectáculo de música, percusión corporal y claqué; Entre nosotros, de Salvador Rocher, interpretada con Melodía García Sánchez, que dibujan todos los estados por los que pasa cualquier relación de amistad, amor u otra índole entre dos personas; y 50 sombras de Grey, un juego erótico y de amor entre el cubano Seo Fernández y la italiana Marta Mazzaretto.


Y, para empezar y terminar, dos obras fuera de concurso. Los alumnos del International Summer Dance abrieron la cita con Vacuo, firmada por Maruxa Salas, y cerraron con Human, de Leticia Bernardo, para no dejar de bailar con piedras.