Primeras cirugías robóticas de la región en el HUBU

G.G.U.
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Otorrinolaringología extirpó el lunes dos tumores de laringe con el Da Vinci, que minimiza posibles complicaciones. Se contó con la tutela de un doctor del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid

Primeras cirugías robóticas de la región en el HUBU

Los cirujanos otorrinos Miguel Grijalba y Pablo Crespo estuvieron el lunes al frente del primer equipo de la región que empleó la cirugía robótica para cánceres del área de cabeza y cuello; concretamente, extirparon un tumor de la parte superior de la laringe a dos pacientes que, gracias al Da Vinci, estarán menos tiempo ingresados y tendrán un posoperatorio mucho menos complejo que el que afrontarían tras una intervención tradicional o con láser. Entre los dos, de hecho, estuvieron menos de dos horas en quirófano. El lunes operarán un cáncer de lengua con esta misma tecnología, también por primera vez.
El responsable de Oncología en Otorrinolaringología, Miguel Grijalba, dirigió estas operaciones y reconoció ayer que «estamos muy contentos, porque fue muy bien. Los dos pacientes están ya en planta [por ayer] y uno de ellos, que ya está comiendo, podrá marcharse el jueves a casa [por mañana]». De haberse empleado el láser, lo más probable es que el paciente pasara unas dos semanas hospitalizado. Los tiempos son una de las grandes ventajas de la cirugía robótica, dado que se caracteriza por ser mínimamente invasiva y eso significa que permite reducir costes porque el posoperatorio es más corto y, también, más seguro para el paciente: pierde menos sangre, está menos expuesto a infecciones y puede recuperar antes su ritmo de vida habitual.  
Valga como ejemplo de la ganancia para el paciente que para extirpar con otra técnica un tumor en este punto de la laringe (por encima de las cuerdas vocales) hay que romper la mandíbula (que tarde mes y medio en soldar), hay que hacer traqueotomías, hay más inflamación de tejidos... «Es que tenemos que llegar hasta el tumor cortando  y con el Da Vinci, en cambio, podemos entrar dentro de la cavidad del tumor y verlo en tres dimensiones», apunta Grijalba, señalando que es como si el cirujano estuviera dentro de la boca, lo cual le permite operar de forma más precisa.
El Da Vinci es un robot que, además de ampliar la visión de la zona en la que se está interviniento, elimina temblores de las manos o ‘fallos’ humanos por cansancio o estrés. El equipo consiste, a grandes rasgos, en una videoconsola grande mediante la que el cirujano observa la zona en la que está interviniendo y maneja los brazos del robot, junto a los que siempre tiene que haber otro cirujano por precaución. Para poder emplear esta tecnología hay que hacer un curso de formación teórica y práctica que dura meses, así como superar un examen en un instituto especializado, que está en Estrasburgo, y certifica que el profesional está preparado para manejar el equipo.
cáncer y sueño. En el caso de Otorrinolaringología se acreditaron Grijalba y Crespo, quienes han estimado que harán entre tres y cuatro cirugías robóticas al mes a partir de ahora. En su especialidad, el Da Vinci solo está indicado para Oncología y trastornos del sueño con origen en la base de la lengua. De hecho, el equipo se considera útil, sobre todo, para intervenir en la lengua, la base de la boca, el paladar, las amígdalas, faringe o la parte superior de la laringe, que es de donde extirparon dos tumores el lunes. «Pero siempre que surge un aparato nuevo aparecen nuevas indicaciones o puede ser que nos remitan pacientes de otros centros, por lo que nuestra estimación podría incrementarse», recordó.
En este sentido, Grijalba agradeció el apoyo de la dirección del HUBU y de la jefa de Otorrinolaringología, Ana Navazo, para la incorporación de este servicio a los que ya usan la cirugía robótica, desde la puesta en marcha hace casi un año.