El San Pablo muestra su peor cara

C.P.
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65
San Pablo
87
Joventut
Finalizado
El conjunto burgalés se derrumba ante el Divina Joventut y sufre la derrota más dura de la temporada en un partido para olvidar

El San Pablo muestra su peor cara

Todo salió al revés. No hubo ideas en ataque, no hubo intensidad en defensa ni tampoco acierto en el tiro. El San Pablo jugó ayer su peor partido de la temporada y cayó (65-87) con contundencia y merecimiento ante el Divina Joventut. Los catalanes demostraron más ambición y, liderados por Nico Laprovittola, se aprovecharon de la inoperancia local para sumar un triunfo y sacar el billete para la Copa del Rey.
El conjunto azulón fue una sombra del equipo que ganó en Gran Canaria y tuteó al Barcelona. Los burgaleses todavía no han logrado reponerse de la salida de Deon Thompson y ayer fueron una marioneta en manos del Joventut, que manejó el duelo a su antojo desde el principio.
La situación clasificatoria de los castellanos no es alarmante -decimoterceros con seis victorias- porque hay muchas escuadras metidas en la pelea por la salvación, pero las sensaciones ofrecidas ayer consiguieron silenciar, por momentos, a un Coliseum desilusionado. Y eso es realmente complicado.
Diego Epifanio sorprendió al incluir a Paul Zipser en el quinteto inicial, pero su titularidad fue anecdótica porque apenas tuvo protagonismo después. Eso sí, suyos fueron los únicos tres puntos que consiguió el San Pablo en un mal inicio.  Sin carácter en defensa ni ideas en ataque, los visitantes camparon a sus anchas por el parqué del Coliseum y lograron una renta de siete puntos nada más empezar (3-10). El cuadro burgalés hizo solo tres o cuatro buenas jugadas de ataque en todo el primer cuarto y, cuando logró romper a la defensa, falló algunas canastas muy fáciles. Buscó a Lima por dentro, pero no materializó los balones de los que dispuso.
Javi Vega acortó distancias desde fuera y el hispanobrasileño consiguió, por fin, acertar bajo el aro, aunque la inspiración de Laprovittola encendió las alarmas y obligó a Epi a pedir un tiempo muerto (8-18, min. 7.11). Lo mejor que podía pasar es que el trío arbitral, muy permisivo en algunas acciones, pitara el final del primer cuarto (12-20).
El público del Coliseum esperaba una reacción de los suyos que no llegó. Al San Pablo le costaba un mundo anotar, mientras que los visitantes encestaban con una facilidad pasmosa tanto por dentro como por fuera. De ese modo, se dispararon en el marcador hasta un preocupante 14-26. El cuadro de Epi solo era capaz de encestar en transición y, de esa manera, recortó distancias, pero los errores locales y el acierto desde lejos de Laprovittola sentenció el encuentro (22-44). El argentino, el mejor de los catalanes, metió casi todo lo que tiró, algunas veces por su talento y otras por fortuna, como dos triples a tabla que mermaron la moral de los burgaleses.
El guion no cambió en exceso tras el descanso. El San Pablo siguió negado de cara al aro. Parecía como si estuviera tapado. De hecho, finalizó el tercer cuarto con un increíble 14% de acierto desde el perímetro. Así era imposible la remontada pese a subir levemente la intensidad defensiva. Además, el Joventut estaba más rápido en los robos y más atento para cargar el rebote. Después de un 0-18 de parcial, el resultado  era desolador (22-48) a falta de 17 minutos para el final.
A partir de ahí, el San Pablo tiró de casta para maquillar el resultado, aunque el encuentro ya carecía de emoción. Se aprovechó de la relajación visitante en los últimos diez minutos para anotar 30 puntos y que la derrota no fuera tan sangrante (65-87).


Decepción. La cara de los más de 9.000 aficionados abandonando el estadio, el gesto serio de Epi en rueda de prensa y los ojos brillantes de tristeza de Goran Huskic, que apenas podía articular palabra, explicaban a las claras lo que había ocurrido sobre el parqué del Coliseum.
Nada salió bien ante el Joventut y la decepción general fue tremenda, pero no hay tiempo para lamentos porque el San Pablo visitará el sábado al Valencia y no le queda otra que levantarse. Todavía resta toda una vuelta y los equipos de Epi siempre suben el nivel en el segundo tramo de la competición.