Víctor Hugo pasó por aquí

A.S.R.
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La Alianza Francesa busca fecha para reubicar la inauguración de una placa en recuerdo de la visita del escritor francés a San Pedro de Cardeña y espera contar pronto con otra en la capital burgalesa

Víctor Hugo pasó una semana a orillas del Arlanzón cuando era un niño y conoció la Catedral y la tumba del Cid en Cardeña.

Hans Christian Andersen, Alejandro Dumas, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, García Lorca... En el elenco de literatos que hallaron inspiración en las calles, patrimonio y paisajes de Burgos se encuentra Víctor Hugo (1802-1885). El autor de Los miserables pasó por la ciudad cuando era un niño. Apenas había cumplido diez años y llegó a España con su madre y sus hermanos para acompañar a su padre, general de José Bonaparte y uno de los perseguidores oficiales de El Empecinado. Cuando se dirigía a Madrid, donde viviría un año, visitó Burgos. Su mujer, Adèle Hugo, en las memorias que recoge en el libro Víctor Hugo, contado por un testigo de su vida (Víctor Hugo, raconté par un témoin de sa vie), recuperará las sensaciones de aquel crío en la Catedral, en la que quedó impresionado por el Papamoscas (dicen que alentó a su célebre Quasimodo), o el Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde le sobrecogió el maltrato de los soldados franceses a la tumba del Cid (figura presente luego en su obra literaria). Sobre la presencia de quien se convertiría en uno de los escritores más universales enciende los focos la Alianza Francesa. Su viejo sueño de recordarlo en sendas placas está cada vez más cerca de cumplirse. 

Esta semana estaba prevista la inauguración de un monolito en el convento cisterciense con, en principio, una leyenda, en francés y español, extraída de las memorias escritas por Adéle: Después de la visita a la Catedral, fuimos al panteón del Cid, que distaba sobre media legua de Burgos. La pandemia del coronavirus ha truncado esta agenda, que se completaría con otros actos, y buscarán nueva fecha para reubicar la cita. 
«Se lo merece porque es un personaje universal, no solo francés, y, aunque aquí no hay costumbre de reseñar la presencia de figuras en un sitio, es interesante para conocimiento de los burgaleses y de los turistas que nos visitan, muchos franceses», señala el vicepresidente de la Alianza Francesa, Santiago Ruiz, también concejal de Cultura de Castrillo del Val, municipio al que pertenece San Pedro de Cardeña. 
En ese mismo estado de espera se encuentra la segunda parte de este viejo sueño: dejar constancia en la capital burgalesa de esa visita. Los pasos dados hasta ahora han sido siempre en la buena dirección. Tuvieron el visto bueno de la anterior Corporación y el pasado mes de febrero se lo arrancaron a la actual durante una reunión con el alcalde, Daniel de la Rosa. 
Víctor Hugo tendrá la placa que inmortalice su paso por la ciudad. Falta ver dónde se coloca y cuándo. Al vicepresidente de la Alianza Francesa le parece ideal la Plaza Mayor. «Cuando su mujer recupera sus vivencias, él alude a que estuvo en una plaza con unos soportales, unas casas al estilo Luis XIII y una estatua en medio, que se parece a la des Vosges de París, donde luego él vivió. No dice el nombre, pero parece claro que es esta», anota sabedor de que la decisión final es del Ayuntamiento. 
Cuando la familia Hugo regresó a su país, volvió a cruzar Burgos, pero de forma más fugaz. «Solo queda constancia de que vio ejecutar a dos condenados a muerte, quedó impresionado y por eso durante su vida arremetió contra la pena de muerte. En España solo se le conoce por su faceta literaria, pero es un hombre con un compromiso político increíble y totalmente adelantado a su época».