Viñas ancestrales para enfrentarse al cambio climático

Adrián del Campo
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Bodegas Torres investiga cualquier cepa sin identificar para datarla y comprobar sus posibles utilidades agrícolas

Cepa actualmente desconocida y encontrada en la Ribera del Duero por el equipo de Bodegas Torres. - Foto: DB

Las bodegas de la Familia Torres llevan 30 años desarrollando en Cataluña un proyecto de búsqueda de variedades ancestrales de viñedo. El estudio realizado ha descubierto datos de interés como la mayor adaptabilidad al cambio climático de las cepas halladas, las cuales han sobrevivido libremente al paso de tiempo. 

El proyecto de rescatar plantas autóctonas de cada zona se trasladó a la comarca de la Ribera hace cinco años, aunque son cuatro los de trabajo real sobre el terreno. El gestor de Bodegas Torres en las denominaciones de origen Ribera del Duero y Rueda, Juan Ramón García, declara que en este tiempo han analizado unas cuatro cepas, aunque una se ha descartado y otras dos corren el riesgo de seguir el mismo camino. «Nosotros hacemos una primera inspección y luego una analítica en la que vemos si realmente es una variedad que corresponde con algo diferente o bien es una ya conocida, de otro país…», explica García.

De las tres cepas en las que se centra Bodegas Torres en la Ribera, este año seguramente solo tengan que revisar una de ellas. «Es la que parece más diferente. La vimos el año pasado y la veremos este. Las otras dos no se van a analizar porque vamos a observar cómo es el crecimiento en la propia finca e igual por eso se pueden descartar o no», apunta García. El gestor profundiza en la labor a realizar en la cepa localizada en la comarca, de la cual cogerán hojas para luego revisarlas. «El proceso es muy lento y si realmente se descubre que es distinta se haría un cultivo en laboratorio y luego se pasaría a una especie de colección de variedades y seguiríamos el proceso. Ver el circuito de la planta y el potencial, porque luego igual puede que no sea interesante», detalla García.

El gestor de Bodegas Torres en la Ribera incide en la paciencia que se debe tener en este proceso de recuperar viñas ancestrales y autóctonas. Como ejemplo pone los resultados obtenidos en los 30 años de trabajo en Cataluña. Allí se han datado 50 cepas de las que solo hay cinco que pueden ser realmente interesantes. «Aquí estamos mucho más verdes, en un proceso muy inicial», insiste.

En el plan de búsqueda de nuevas variedades de viñedo es fundamental la colaboración de los viticultores. Ellos son quienes avisan a los expertos de Bodegas Torres sobre la posibilidad de un nuevo hallazgo. «Son los que mejor conocen el campo», destaca García. Por ello la empresa familiar invita a los viticultores a ponerse en contacto con ellos siempre que duden sobre la naturaleza de una viña. La respuesta de los agricultores de la comarca está siendo muy buena y la bodega recibe llamadas todos los años y siempre analiza una cepa nueva.

A pesar del poco tiempo del proyecto en la Denominación de Origen y de que todavía no hay ningún resultado claro, en Torres tienen muchas esperanzas puestas en la Ribera. «Es una zona con un patrimonio espectacular, de muchos conventos y monjes, que fueron los primeros viñadores. Estamos confiados en que pueda aparecer algo interesante», confiesa García. Con algo interesante se refiere a descubrir una variedad autóctona que, al igual que las catalanas, tenga una gran capacidad de adaptación al cambio climático, porque como recuerda, la idea no es traer viñas de fuera, sino hallar plantas propias en cada zona.


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