La picaresca y los viajes aún empañan un aislamiento masivo

F.L.D.
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La Policía Local, la Nacional y la Guardia Civil siguen denunciando a los pocos ciudadanos que buscan cualquier excusa para saltarse el confinamiento. Los paseos de perros o las compras son las clásicas

La picaresca y los viajes aún empañan un aislamiento masivo - Foto: Luis López Araico

Dos semanas después de que se decretase el estado de alarma, la asociación para la Protección Animal de Burgos (Proanbur) denunció que muchos ciudadanos estaban ofreciéndose para alquilar perros con el objetivo de burlar confinamiento. La excusa de sacar a pasear a la mascota ha sido probablemente la ‘estrella’ de las utilizadas para quebrantarlo. Tanto es así, que el Ayuntamiento de Burgos tuvo que publicar un bando prohibiendo los paseos de más de 250 metros desde el domicilio, aunque finalmente los tribunales lo tumbaron. Ni aun con esas se ha conseguido erradicar esta picaresca, que junto con las excursiones a los supermercados se han convertido en la disculpa perfecta para que unos pocos incumplan la normativa de manera flagrante. Agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado reconocen que aún se encuentran casos y lo achacan a las pequeñas lagunas de la ley.

La Policía Local, por ejemplo, ya ha sancionado a más de 1.000 personas en lo que llevamos de confinamiento, aunque algunas fuentes del cuerpo municipal advierten de que la tendencia ha sido decreciente desde los primeros días, cuando en un principio solo informaban del decreto de estado de alarma, pasando por el primer fin de semana, cuando muchos intentaron sortear los controles, especialmente de tráfico, hasta ahora, que los insolidarios se cuentan con los dedos de la mano. "Hay mil excusas, casi todas verdad, porque se está reduciendo la movilidad. Por las mañanas da igual por donde patrulles, vas a encontrar a una decena de personas haciendo cosas que a priori están permitidas, pero alguno te puede estar engañando", advierten. 

Las multas que se han tramitado hasta el momento son principalmente por faltas de respeto a los agentes de la autoridad, pero muchas también se han debido a ese intento de querer engañar. "Ves a una persona con una bolsa de un supermercado y no la puedes parar. Si la ves por Fuentes Blancas, a un kilómetro de su casa y te dice que va a comprar, pues obviamente no le crees y tienes que sancionarle", explican desde Policía Local.

Por otro lado, controlar los desplazamientos ha sido uno de los caballos de batalla desde el principio, pero sigue siendo una de las cuestiones más complicadas de vigilar, sobre todo entre semana. Desde el cuerpo policial del Ayuntamiento recuerdan que "hay muchas personas de pueblos cercanos que tienen que venir a la capital a comprar y no puedes prohibírselo". 

Este mismo problema lo tienen en la Guardia Civil, aunque sus controles están más enfocados en la movilidad de carreteras comarcales y grandes autovías. Han sido innumerables las disculpas que han tenido que escuchar. Algunas son creíbles, otras, por contra, peregrinas. 

En el Instituto Armado tienen el problema añadido de tener que vigilar el cumplimiento de la cuarentena en pequeñas localidades donde algunos aprovechan la tranquilidad rural para incumplir la ley. "Vivimos en un país donde la picaresca es el deporte nacional", indican fuentes del cuerpo. Esta etiqueta deja capítulos anecdóticos en algunos pueblos, como la de los dos hermanos que salieron disfrazados a divertir a sus vecinos en Medina de Pomar. También se han dado casos menos mediáticos, como los que relata un agente: "El otro día vimos a un chico que venía de las afueras tan tranquilo con una mochila y con el perro. Nos dijo que venía de pasearle, pero llevaba una caña de pescar. Le tuvimos que denunciar". 

La Policía Nacional también coincide en que las incidencias entre semana son anecdóticas, mientras que los sábados y domingos hay más tendencia a saltarse la cuarentena, especialmente los vehículos. "Hay un cierto porcentaje que son complicados de saber si te dicen la verdad o no. Solo podemos multar si tenemos la certeza de que nos están mintiendo. Lo más común hasta el momento son apercibimientos y mucha información", afirman fuentes del cuerpo. La colaboración de los vecinos, que no han dudado en avisar a las autoridades, también ha sido clave para detectar a los incumplidores.