Odiosas y nostálgicas comparaciones

H.J.
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La evolución de la ciudad se ha dejado por el camino varios edificios de gran valor arquitectónico e histórico, sustituidos por otros polémicos o que directamente resultan de dudosa calidad

Antiguo Mercado de Abastos: El precioso inmueble decimonónico que remataba la calle Santander fue sustituido en los años 60 por un bloque cuyos bajos ocupan las oficinas municipales de Deportes. - Foto: Archivo Municipal y Luis López Araico

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Aberraciones arquitectónicas

Es tan humano como equivocado pensar que cualquiera tiempo pasado fue necesariamente mejor. La nostalgia es traicionera y conduce en muchas ocasiones a comparaciones que son odiosas, pero lo bueno y lo malo de la arquitectura es que permanece. Está ahí, a los ojos de cualquiera, para que juzgue según sus gustos. Sucede, sin embargo, que cuando el presente se mezcla con la hemeroteca pueden fabricarse bombas de relojería.

Hace unos días, el maremágnum que es Twitter viralizó un hilo titulado: «¿Cuál es tu crimen arquitectónico favorito?». Con gran profusión fotográfica saltaron ejemplos de toda España, también de Burgos, en defensa de aparentemente preciosos edificios antiguos contrapuestos a aparentemente criminales actuaciones nuevas.

Varios arquitectos saltaron en descarga de sus compañeros, defendiendo en la red social que todo lo nuevo no tiene por qué ser mejor que lo viejo y asegurando que algunos de los ejemplos mencionados son obras de calidad que merecen más respeto. Algo muy similar ocurre en la vida real. Cuando se les pregunta a los arquitectos burgaleses admiten que ha habido pérdidas muy lamentables, pero nunca se atreven a calificar de «crimen» lo que ha llevado a cabo algún otro compañero de profesión por mero respeto a su labor.

Sí recuerdan, como puede hacer cualquiera mínimamente interesado en la materia, edificios valiosos por su historia o su calidad artística que la ciudad ha visto desaparecer en la última década y por los que no deja de haber un aire de nostalgia. Algunos son tan notables como los que aparecen en las imágenes de estas páginas y son verdaderas pérdidas muy dolorosas para todos. Otros tienen valor sentimental y siguen muy presentes en el recuerdo de las generaciones más veteranas.

La lista, para quien desee jugar a ampliarla, podría ser casi interminable tratándose de una ciudad con 1.200 años de historia que se ha reinventado en múltiples ocasiones. Baste imaginar, por ejemplo, cómo sería Burgos con su  enorme castillo original, aunque en su lugar no se haya construido nada, así que no hay lugar a criticar su sustitución.

Muchos conventos y palacios han dado paso a edificaciones modernas sin ninguna trascendencia, pero incluso esas pérdidas forman parte de la evolución natural de una urbe. Hoy en día, con nuestra sensibilidad conservacionista, resultaría más difícil su pérdida pero  nunca debe subestimarse la capacidad del ser humano por olvidar su pasado. Que, insistimos, no siempre tiene por qué ser mejor.