Briviesca podará los árboles en mal estado del río Oca

S.F.L.
-
En zonas del paseo, los árboles están totalmente inclinados. - Foto: Valdivielso

Vecinos del Ventorro denuncian el riesgo de la caída de ramas en sus jardines desde 2001. Los trabajos se iniciarán la semana que viene

El Ayuntamiento de Briviesca ha contratado los trabajos de poda en los árboles que se encuentran en mal estado en el cauce del río Oca por 7.078,50 euros, que empezarán la próxima semana, tras 18 años de quejas vecinales. Los ramajes de gran tamaño invaden el paseo y los jardines privados de los chalets adosados de la avenida del Ventorro (del número 16 al 36). 
Julian Rico, uno de los propietarios de dichos inmuebles, se ha puesto en contacto con DB para alertar del «peligro inminente» existente en uno de los chopos de la parte trasera de las viviendas. «Se aprecia a simple vista que el tronco y las ramas del árbol se están rajando y amenazan con desprenderse al estar ahora en periodo de floración y cogiendo más peso», declara. El problema con las especies vegetales del tramo del Oca no es nuevo. En concreto, esta comunidad de propietarios lleva solicitando al Consistorio briviescano desde 2001, «la poda de ramas de todo el tramo del sendero y el derribo de los que se encuentran en situación de desprendimiento». 
El alcalde, Marcos Peña, que estaba al tanto del problema, manifiesta que a partir del resgitro de «la última denuncia» de los vecinos de los chalets del Ventorro en dependencias municipales, se puso «manos a la obra» para solucionar el asunto. Se redactó un presupuesto, se aprobó en Junta de Gobierno y la semana que viene una empresa externa empezará con las labores de poda mantenimiento. «Muchos de estos árboles estaban antes de que se construyeran las viviendas. A pesar de ello, la seguridad de nuestros ciudadanos es lo primero», declara Peña que además, considera muy importante la elaboración de un programa de mantenimiento de árboles. «Es un tema que nunca se ha tratado y la siguiente corporación deberá afrontar porque la ciudad lo requiere», añade.
Rico no las tiene todas consigo. Lleva casi dos décadas intentando que se haga algo al respecto sin éxito. Son diez las viviendas afectadas. Sus dueños cada vez disfrutan menos de los jardines por el miedo a sufrir un accidente. «Los días que se levanta un poco de viento da miedo salir. Las ramas se mueven y muchas caen a nuestras propiedades», comenta. 
Hace poco más de un mes, La Policía Local cortó el paseo al cascarse el tronco de un chopo. Es la primera vez que el Cuerpo toma esta medida de prevención. Hace años, otra vecina presentó una denuncia contra el Ayuntamiento por los daños que causó la caída de una rama en su inmueble.

¿SOMBRA O NUEVAS PLAZAS DE APARCAMIENTO?

Los plataneros de la avenida Juan de Ayolas, por donde transcurre el paseo de La Taconera, están enfermos y con el paso del tiempo tendrán que ser retirados por los peligros que puedan causar a los peatones. Por ello, una opción que el alcalde, Marcos Peña, se plantea es la construcción de un párking en batería. «Los habitantes de Briviesca reclaman que la ciudad disponga de más plazas de aparcamiento», afirma. 
El estado de los árboles no es crítico, sin bien es cierto que para salvarlos deberían haberse comenzado a tratar hace años. A estas alturas y con unos recursos tan limitados como los de este Consistorio, las actuaciones necesarias para combatir la enfermedad son difícilmente asumibles. «Es un problema que afecta a la especie en toda la provincia y que Briviesca no puede afrontar por su alto coste. Además, los tratamientos, tóxicos para las personas, los tendría que ejecutar personal especializado», declara el regidor. 
Según un experto en jardinería, «las condiciones atmosféricas han ocasionado un incremento de las enfermedades originadas por la presencia de hongos, como resultado de una secuencia de situaciones meteorológicas favorables al desarrollo de estas especies vegetales». 
Hace unos días, la rama de uno de los plataneros apareció tirada en el suelo y hubo quien lo relacionó con la enfermedad. Peña lo desmiente y asegura que fue «un camión» el que la arrancó. Remarca que el estado de los ejemplares «no supone un riesgo» inminente pero, a la larga, se tendrán que «tomar medidas». Por el momento, seguirán dando sombra.