56 reservistas voluntarios esperan ser activados

I. ELICES
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La Subdelegación de Defensa se ha puesto en contacto con estos civiles para ver si pueden llevar a cabo, si fuera preciso, labores de ayuda a personas mayores o para desinfectar distintas instalaciones

Soldados desplegados por el centro de Burgos. - Foto: Luis López Araico

Los reservistas voluntarios no son profesionales de las Fuerzas Armadas pero la pasión que sienten por el Ejército resulta en muchos casos superior a la de los propios militares. Estos civiles con alma de soldado están en estos momentos deseando participar en las tareas de control, de desinfección y humanitarias que les han sido encomendadas al Ejército durante la crisis sanitaria del coronavirus. La Subdelegación de Defensa de Burgos se ha puesto en contacto con los 56 que ahora mismo hay en la provincia con el objetivo de conocer si están preparados para ser activados en estos días. Por el momento solo ha sido un llamamiento general para que estén atentos pero los mandos ya les han informado de que las labores que ejercerían serían las de apoyo a personas mayores o con alguna clase de discapacidad para hacer la compra o hacerles llegar medicamentos.

Desde la Subdelegación de Defensa advierten de que por el momento los reservistas burgaleses no van a ser activados para el servicio, pero no descartan que lo sean en un futuro. La mayoría están dispuestos para dejar sus trabajos e ‘incorporarse a filas’ de inmediato. Los empresarios y autónomos así como los funcionarios lo tienen más fácil. Los primeros, porque pueden disponer con más libertad de su tiempo, y los segundos, porque la legislación establece que el Ejército puede disponer de ellos en cualquier momento. Los trabajadores por cuenta ajena han de negociar con su empresa bien para tomarse una excedencia o bien para que los días en que va a ser un militar se detraigan de las vacaciones.

«Muchos no dudan en tirar de días de asueto para unirse a las Fuerzas Armadas», comentan las mismas fuentes.

Para ser reservista voluntario de las Fuerzas Armadas hay que poseer la nacionalidad española, tener cumplidos los 18 años de edad y no alcanzar los 58 para las categorías de oficial y suboficial, y de los 55 para la categoría de tropa y marinería. Asimismo, el aspirante ha de acreditar que carece de antecedentes penales, buena conducta ciudadana y no esta privado de derechos civiles. Además, no puede haber sido separado mediante expediente disciplinario del servicio de las administraciones públicas ni hallarse inhabilitado con carácter firme del ejercicio de la función pública. 

Dependiendo de la formación y de las titulaciones mínimas que se posean, el acceso al Ejército puede ser como alférez reservista voluntario (primer ciclo de carrera, licenciatura, diplomatura o grado), sargento reservista voluntario (bachiller, FP o equivalente) o soldado-marinero reservista voluntario (EGB, 2º de la ESO o equivalente). De hecho, el tiempo que se sirve al Ejército el salario de estos reservistas es el mismo que el que contempla el Ejército para los distintos escalafones. 

El tiempo que un civil pasa como reservista es mérito para acceso a las plazas de la enseñanza militar de formación y en los procesos de selección para funcionarios o personal laboral de las Administraciones Públicas. Asimismo el reservista dispone de una tarjeta de identidad que refleja la condición y empleo y al estar activado utiliza el mismo uniforme que los militares en servicio activo del Ejército, Armada o Cuerpo Común en que se  encuadre, con un distintivo específico de reservista voluntario. El Estado corre a cargo de los gastos de desplazamiento cuando un reservista es activado.