Las empresas de transporte ven muy lejana su recuperación

G. Arce
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La treintena de compañías que trabajan en la provincia llevan un mes sin apenas operativa en sus flotas y aplicando ERTE.

Las empresas de transporte ven muy lejana su recuperación - Foto: Luis López Araico

El parón casi total en el movimiento de personas ha dejado sin actividad y en una situación «muy delicada» a la treintena de empresas de transporte de viajeros por carretera radicadas en la provincia. Actualmente, solo la industria agroalimentaria y el 20% de servicios mínimos establecidos en el transporte regular a los pueblos y a otras capitales mantiene un hilo de actividad. Desde el 14 de marzo no hay tráficos de escolares, ni excursiones de fin de semana, ni traslado de equipos deportivos… Además, las perspectivas para las próximas semanas de primavera y verano, cuando termine el estado de alarma, son «muy pesimistas».
La entrada en vigor del decreto que restringió la actividad económica a los sectores esenciales en la segunda semana de alarma paralizó varios de los servicios a fábricas que se prestaban en Burgos. Hoy solo quedan los de las empresas agroalimentarias, que han tenido que reforzarse, y no tanto por el aumento de la actividad de estas plantas (que también) sino porque en cada viaje se traslada a solo una quincena de pasajeros para respetar las distancias de seguridad sanitaria. «En nuestro caso, con Campofrío, nos ha obligado a doblar los servicios, aunque el resto de empresas están cerradas desde hace días», explica José Antonio Rámila, de Autocares Rámila y representante empresarial del sector del transporte discrecional de viajeros por carretera.
Insiste en que la poca industria activa no puede paliar el vacío dejado por la paralización del transporte escolar, las excursiones de fin de semana y los viajes programados por carretera. Se han aplicado ERTE en muchas empresas con los autobuses parados e incluso los que están funcionando van a medio llenar, exigen más trabajos de desinfección diaria y no generan más que pérdidas. «Hay que agradecer el trabajo de los conductores, que están moviendo gente todo el día en la calle con  todos los riesgos que existen».
Las perspectivas para las próximas semanas no son nada halagüeñas. «La recuperación de la actividad productiva se hará poco a poco pero los viajes va a ser mucho más difícil y tenemos en unas semanas la etapa de mayor movimiento de excursiones, playas, etc. Creemos que habrá que esperar varios meses a que se puedan juntar grupos de personas sin riesgo alguno».
En el transporte de escolares, las empresas de servicio discrecional han cobrado hasta el día 14 de marzo, fecha a partir de la cual se suspendieron los contratos por parte de la Junta de Castilla y León, algo que no ocurre con las empresas de servicios regulares, que mantienen activos unos servicios mínimos del 20% en sus líneas. «Esperamos que este tema se negocie porque nosotros estamos de acuerdo en que hay unos consumos de combustible que no se realizan, pero tenemos una flota de vehículos y de conductores puesta a disposición para prestar estos servicios a las escuelas, lo que obliga a cumplir parte de los contratos firmados», explica Rámila, que recuerda que comunidades como Galicia han alcanzado un acuerdo en este sentido.
Estación vacía. La situación desde Avisbur, la patronal del servicio regular de viajeros por carretera, tampoco es nada optimista. Se mueven en ese 20% de servicios fijados por la Junta de Castilla y León para mantener conectados los pueblos de la provincia y las capitales próximas. En ese 20% se desplazan contados números de trabajadores esenciales o viajeros obligados a moverse por causas familiares o para abastecerse de bienes básicos de alimentación.
Las estaciones de autobuses siguen abiertas, aunque no prestan servicios de hostelería ni de venta física de billetes. Estos se venden bien por internet o en el propio autobús al inicio de la ruta. «Estamos parados, esa es la realidad, y habrá que ver qué restricciones se mantienen al movimiento de viajeros una vez que se levante el estado de alarma. Nuestra incertidumbre es la misma en la que se mueve todo el mundo», resume Víctor Martínez, presidente de la patronal.