Conthe cree que hay que congelar las pensiones y tocar la edad de jubilación

G. Arce / Burgos
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Acuerdo, no rescate. A final de octubre se iniciará, «si es necesaria», la compra de deuda por el BCE

Manuel Conthe (i., en primer plano junto a García Romera)intervino ante más de 200 empresarios. - Foto: DB/Alberto Rodrigo


Aunque el título de su conferencia aludía a la necesidad u oportunidad del rescate para España, Manuel Conthe evitó ayer utilizar el controvertido término a lo largo de todo su almuerzo-conferencia en la Mesa de Actualidad Empresarial de Caja Rural. Prefirió, como el ministro Luis de Guindos, hablar de «línea de crédito preventiva», es decir, algo que debe estar ahí para aliviar las presiones en los mercados internacionales que sufre la deuda española, «aunque finalmente no se use». El ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) advirtió, no obstante, que los grandes acreedores de nuestro país           -empezando por Alemania- están esperando oír que el Gobierno español adopta de una forma «voluntaria, unilateral y no impuesta desde la Comisión Europea» dos nuevas medidas de recorte no contempladas en el programa electoral: la congelación nominal de las pensiones y la aceleración significativa del calendario previsto hasta 2027 para ampliar la edad de jubilación hasta los 67 años.
Conthe añadió, en su intervención ante más de 200 empresarios reunidos en el Hotel Palacio de la Merced por la cooperativa de crédito, otros matices importantes que actualmente también se estarían negociando: la eliminación del IPC como referencia en la subida anual de pensiones y salarios en España y una reducción adicional de los salarios de los empleados públicos, algo que parece que por ahora se compensaría temporalmente con la congelación prevista por el Gobierno para 2013.
«El mercado da por supuesto que el acuerdo se va a producir y que España necesitará del respaldo del Mecanismo de Estabilidad Europeo y del Banco Central Europeo (BCE)», aunque Conthe consideró que la fecha concreta en la que se formalice este acuerdo no es tan relevante si lo dan ya por bueno los mercados. «Hay un interés común por parte de España y de países como Alemania en que no haya un acuerdo adicional con nuevas condiciones que estarían sujetas a la aprobación de los respectivos parlamentos de los países de la UE», lo que complicaría aún más la situación.
Matizó que a finales de octubre, tras el Consejo Europeo previsto para esa fecha, el BCE estará previsiblemente en disposición «si fuera necesario»de suscribir deuda pública española en las subastas del Tesoro y comprar bonos en el mercado secundario. El acuerdo incluiría la activación de fondos del Mecanismos Europeo de Estabilidad adicionales a los 100.000 millones pactados en julio para el rescate bancario.
Esta operación -añadió- no supondría una inyección instantánea de liquidez a nuestra economía, lo que bajaría la rentabilidad de la deuda pública ahuyentando a los inversores. «Lo esencial no es que el Mecanismo Europeo de Estabilidad y el BCEcompren deuda española, sino que manifiesten y persuadan a los mercados financieros de que en caso necesario están dispuestos a hacerlo para sosegar los mercados y reducir los tipos de interés». «Lo ideal es que sigamos financiándonos en los mercados teniendo el respaldo del BCE, como si fuese el primo de Zumosol», bromeó el ponente.

«machada heroica». En su intervención, el también ex director general del Tesoro, secretario de Estado de Economía y vicepresidente del Banco Mundial insistió en que se requiere una «terapia muy dolorosa» de medidas impopulares para corregir «los estragos que han hecho en la economía española muchos años del dinero fácil que nos trajo el euro», desequilibrios que no se afrontaron hasta 2010, con 2 años de retraso.
Tildó de «machada heroica» el objetivo del Gobierno de mantener el déficit este año en el 6,3% y en el 4,5% en 2013, máxime con la caída de ingresos que sufren las arcas públicas y el enfriamiento de la economía internacional en el segundo semestre, donde reside uno de los pocos motores en buen estado de nuestra economía: la «tabla de salvación» de las exportaciones.
«Mientras nosotros nos apretamos el cinturón, sería bueno que nuestros principales países acreedores se lo aflojasen un poquito y así les podamos vender más. Un país por sí solo no se puede desendeudar si no es capaz de vender al exterior», sugirió.
Respecto a la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy, consideró un error que la subida del IVA   -«que estaba cantada»- no se metiese en el primer paquete de medidas de ajuste, del que valoró el hecho de que subiesen los impuestos directos y el IRPF, «una medida muy poco popular pero necesaria». «Marea en exceso la perdiz, da mensajes demasiado genéricos -como en el caso de las pensiones donde hay vacilaciones, dijo- y ha dispersado demasiado el poder económico en el seno del Gobierno y hay una polifonía a veces excesiva, con dos ministros reprochándose la reforma energética».
Conthe fue crítico también  con el papel que están jugando en estos momentos unos medios de comunicación «en lo que lo malo es más noticia que lo bueno» y se da más protagonismo al minero o al que rebusca en las basuras, puso como ejemplos, que «al empresario que va bien y solo se le conoce cuando es una celebridad mundial». De hecho, animó a las pymes a tener más protagonismo social  en contraposición a otros protagonismos que, a su entender, anclan su argumentación en modelos que ya son pasado.
A su juicio, y pese a que los recortes precisos para hacer frente a esta crisis«están generando indignados, gente que se pone a rodear el Congreso y están alentando el secesionismo en fuerzas tradicionalmente moderadas en Cataluña», no todo se ha hecho mal, España goza de unas infraestructuras «magníficas»y muchas empresas han aprovechado los tipos de interés bajos para internacionalizarse y triunfar fuera. «Queda un cambio cultural y social por acometer: no habrá estado de bienestar sostenible sin un sector empresarial competitivo que, entre otras metas, debe conquistar los mercados exteriores».