Fantasía y misterio a orillas del Ebro

Ó.C.
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Silvia Eguíluz, en un portal de Vitoria donde vive uno de los personajes. - Foto: DB

Con la ciudad como escenario, la mirandesa Silvia Eguíluz presenta su primera novela, titulada 'La Maldita de Aquende a Allende'

Pasar de Allende a Aquende es un camino habitual y más si se hace a través del emblemático puente Carlos III. El salto de la parte vieja a la nueva era un recorrido reconocible para la mirandesa Silvia Eguíluz cuando era pequeña, y sin que ella fuera consciente por entonces, dejó un importante poso en la imaginación de esta escritora que a pesar de no residir en la ciudad, sigue manteniendo una vinculación que solo se puede crear en los primeros años de vida. De hecho, esta vivencia ha servido para que Eguíluz dé nombre a su primera novela que se titula La Maldita de Aquende a Allende.
Esta burgalesa de nacimiento, alicantina de adopción y riojana de corazón -«porque allí me lo han robado», confiesa Eguíluz- no esconde que la vinculación con la ciudad de nacimiento en su primera novela es algo que siempre ha tenido claro. Por eso, escogió el rincón de su infancia para esta obra con la que se estrena en este estilo, aunque apunta que ya ha tenido otras experiencias con los relatos cortos.
Sobre la obra, Eguíluz aclara que es una novela «con personajes de fantasía pero también tiene una historia policial con un asesino al que hay que capturar», por lo que la define como un «thiller fantástico». Sin embargo, a pesar de la importante base de misterio, Eguíluz destaca que la trama se desenvuelve «en un entorno cercano», en el que la autora indica que en la elección de Miranda siempre ha sido algo que ha tenido claro puesto «que las raíces de uno son las raíces de uno y los primeros recuerdos son los que tienes mejor grabados en tu memoria».
Por eso, detalla que los lectores que conozcan la ciudad reconocerán los rincones, desde el quiosco del parque Antonio Machado hasta puntos de Aquende donde cruzaba con su abuela cuando era pequeña «para ir a la iglesia Santa María y al cementerio antiguo donde como yo era pequeñita y ágil les ayudaba a limpiar las lápidas». Un recuerdo este último con el que bromea con que «no sé si será algo muy apropiado para los niños, pero yo no tengo ningún trauma». Lo que sí que tiene claro es que para ella son gratos recuerdos. «De las cosas que hacíamos los domingos para acordarnos de los que ya no están», rememora.
El libro vio la luz el 23 de abril en Barcelona donde lo pudo tener en las manos por primera vez y, por el momento, «la gente que lo ha leído les ha gustado mucho» afirma, aunque todavía espera más reacciones para hacerse una mayor idea de cómo está funcionando. La editorial que se ha encargado de la publicación es Meiga Ediciones, una firma gallega que como explica Eguíluz supuso la primera satisfacción, puesto que «la editora me contó que en realidad ella supo que la iba a publicar sin haber leído el final, solo con lo que leyó al principio».
Unas buenas sensaciones que espera que se puedan repetir entre el público mirandés, que será el que mejor podrá reconocer el entorno. Para comprarlo y comprobarlo de primera mano, la autora indica que se puede adquirir a través de la web de la editorial, pero «también está dentro de las distribuidoras por lo que se puede pedir en cualquier librería».