La obra pública apunta a ser el motor de la recuperación

G. ARCE
-

En Burgos generó el pasado año 149 millones de euros en licitaciones públicas que ocupan a más de 2.200 trabajadores. La crisis sanitaria solo suspende contratos por valor de 4 millones

Las obras de conservación y mantenimiento de la red viaria absorben la mayor parte del presupuesto de inversión pública. - Foto: Jesús J. Matías

A la espera de que se publique en el Boletín Oficial del Estado, la construcción y la obra pública reanudará mañana su actividad tras dos semanas detenidas por la situación de alarma nacional. Se reactiva así un sector estratégico y en «recuperación sostenida» hasta la crisis del coronavirus, que el pasado año movió 149 millones de euros en la provincia de Burgos en licitaciones de obras por parte de las administraciones, 1.115 millones en el conjunto de Castilla y León.

Hasta el pasado 13 de marzo, los contratistas contemplaban con optimismo el ejercicio 2020, que preveían de crecimiento en la actividad, aunque la pandemia ha venido a truncar sus expectativas paralizando el 98% de las actuaciones en marcha. Solo en la primera semana de parón se han anulado o suspendido más de 167 millones de euros en licitaciones de obras públicas en Castilla y León, la mayor parte de ellas por parte de la Administración central. Burgos no ha sido la provincia peor parada, pues solo registra cancelaciones por valor de 4 millones de euros, la mitad de las licitaciones en marcha (8,1 millones) mientras que Valladolid alcanza los 140,7 millones.

«En principio, dos semanas en un año no deberían tener un impacto excesivamente negativo, pero la verdad es que se ha suspendido un 15% de la licitación que se registró el pasado año en la región», explica el presidente de la Cámara de Contratistas de Castilla y León, Enrique Pascual, quien añade que la paralización de una licitación siempre abre un proceso «extremadamente complejo» y que tiene unos gastos asociados cuantiosos. «No está claro que las administraciones implicadas vayan a compensar a los contratistas del perjuicio sufrido, lo que generará desequilibrios en los contratos importantes». 

Reanudar la obra pública, aunque hayan transcurrido pocos días, es complejo por la maquinaria especializada que utiliza, por la coordinación de los equipos, entre otras dificultades.

En los últimos días no solo se han detenido grandes obras públicas como las del tren de alta velocidad o algunos tramos de la autovía del Duero, sino un gran número de pequeñas actuaciones en el ámbito urbano. El pasado año, por poner un ejemplo, se licitaron 3.500 actuaciones en Castilla y León con un importe medio de obra en torno a los 300.000 euros. Hace un lustro el presupuesto por obra superaba el millón de euros.

Medidas. Los contratistas han reclamado al Gobierno una serie de medidas urgentes «a las que, hasta ahora no hemos tenido respuesta», se lamenta Enrique Pascual. Entre las más perentorias está la carestía de equipos de protección individuales para los trabajadores para poder empezar a trabajar el pasado lunes. 

Además, la «práctica totalidad» de los ERTE solicitados por causas de fuerza mayor en los últimos días no han sido aprobados. «Consideran que el tema del coronavirus no está afectando a la construcción y esta idea sitúa a las pequeñas contratas en una situación muy difícil», avisa Pascual.

La Cámara de Contratistas también reclama modificaciones legislativas para promover el anuncio de nuevas licitaciones públicas y que todo procedimiento de licitación se tramite por la vía de urgencia. Asimismo, han pedido el desbloqueo de todos los procedimientos de concesión de licencias urbanísticas, «bien mediante la admisión de declaraciones responsables, o bien gestionando su tramitación a través de servicios técnicos externos».

Entre sus propuestas, plantean que los ayuntamientos destinen un porcentaje el superávit acumulado en los últimos años a la inversión en obra pública e infraestructuras y que se agilicen al máximo las certificaciones y pagos a contratistas y proveedores.

Optimismo. «El sector de la construcción representa el 10% del PIB nacional, es muy intensivo en mano de obra (por cada millón invertido se generan 15 puestos de trabajo directos) y solo importa del exterior el 9% de materiales y maquinaria, por lo que tiramos de la industria nacional», defiende el presidente de los contratistas de la región, que brinda la actividad que representa para impulsar los planes de estímulo que requerirá la economía en general, también la burgalesa. «Somos un motor de la actividad económica y es un hecho que nos permite mirar al futuro con cierto optimismo».