En riesgo la cabaña de ovino por falta de esquiladores

I.P.
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El Colegio de Veterinarios y el propio sector reclaman al Gobierno y a la Junta de Castilla y León que faciliten esta «tarea esencial» para prevenir enfermedades y que no obstaculicen la llegada de profesionales de otros países

El esquileo en las granjas de ovejas comienza con la llegada de la primavera y se puede prolongar hasta el mes de agosto. - Foto: Pablo Lorente

La falta de profesionales del esquileo puede poner en riesgo el saneamiento de la cabaña de ovino de la provincia. Llegada la fecha de finales del mes de marzo esta tarea se va extendiendo por las granjas para que las ovejas lleguen esquiladas al verano y evitar enfermedades o infecciones como son la dermatitis o graves zoonosis como la tiña, sarna, pulicosis o la dermatofitosis, letales para el ganado.

Este trabajo es considerado esencial, de ahí que la actividad se pueda realizar, aunque lo cierto es que se está viendo dificultada porque en España y, en concreto en Castilla y León, son pocos los esquiladores profesionales, por lo que cada temporada llegan decenas desde otros países, fundamentalmente de Ucrania, Polonía, Uruguay o Argentina. El cierre de las fronteras con la crisis del coronavirus ha puesto en jaque la actividad y muchos de estos trabajadores no han podido salir de sus países.

Tal es así que el Colegio Oficial de Veterinarios de Castilla y León pedía esta semana al Gobierno central y a la Junta de Castilla y León que faciliten, «siempre con el debido control y regulación», el ejercicio de su actividad a los esquiladores de ovejas que residen en nuestro país, así como que permitan el acceso de los esquiladores que vienen cada año de fuera de España.

La primavera es el momento en el que las ovejas precisan, con el cambio de estación, del esquileo de la lana que las ha protegido en invierno de las bajas temperaturas, para procurar el necesario bienestar animal y mantenerlas sanas. Esa lana llega a pesar hasta 5 kilos en los machos y 3 en las hembras, recuerda el presidente del Consejo de Colegios de Veterinarios de Castilla y León, Luciano Díez.

Así lo entienden también los propios esquiladores que estos días recorren las granjas de la comunidad, como es el caso de César Álvarez, de Fresnillo de las Dueñas que, junto a Ángel Luis Pérez, de Milagros, se dedican a esta actividad. Álvarez explica que al principio de la campaña sí tuvieron algunas dificultades para empezar a trabajar, pero que ya desde hace una semana, ellos tienen ya la autorización para esquilar. Precisamente este lunes, lo hacían en una explotación de la provincia de Segovia. Son de los pocos esquiladores burgaleses.

Por su parte, Alfonso Suárez y Ignacio Fidalgo son socios de la empresa El Contable, de León, que lleva casi una veintena de años dedicándose a esta labor ganadera. Sus trabajadores son fundamentalmente profesionales que contratan en Uruguay, alguno también argentino y los nacionales, aunque reconoce que no es una profesión a la que se dediquen muchos españoles. Esta empresa el esquileo en todo Castilla y León y en Portugal, a donde tampoco pueden trasladarse por la crisis del COVID-19. La empresa contrata cada campaña entre 60 y 65 esquiladores. 

Ahora apenas tiene 7 uruguayos y algunos nacionales con los que están trabajando, «con todas las medidas de protección y guardando las distancias», puntualiza Suárez, que entiende que las administraciones van a tener que permitir le entrada de los extranjeros porque sino es imposible cubrir las granjas de la región, compartiendo así las palabras de los veterinarios en su petición de no poner trabas a la entrada de profesionales extranjeros.