San Pedro de Arlanza luce cubiertas y accesibilidad

I.P.
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A un mes de finalizar el plazo de ejecución, las obras están solo a falta de remates y de instalar los puntos informativos, con leyenda en español y alfabeto braille. Se han invertido 1,9 millones

San Pedro de Arlanza luce cubiertas y accesibilidad - Foto: Luis López Araico

A poco más de un mes de finalizar el plazo de ejecución de las obras de estabilidad y estanqueidad del monasterio de San Pedro de Arlanza -comenzaron en mayo de 2018-, el proyecto está prácticamente finalizado, tan solo a falta de pequeños remates, instalar alguna escalera y terminar de acondicionar la entrada. Así lo corroboraron ayer las arquitectas madrileñas María Aroca Hernández y María Arana Aroca, autoras del proyecto  de consolidación de este emblemático inmueble ligado al nacimiento de Castilla, que como suelen hacer a menudos, visitaron el monasterio para supervisar el desarrollo de las obras, junto al aparejador y los responsables de la constructora.
María Arana, listado en mano con todo lo que quedó pendiente de ejecutar en la última visita, ayer iba tachando y ya es poco lo que queda por concluir. El 8 de noviembre se cumplen los 18 meses de plazo en el que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte licitó las obras que la empresa madrileña Bauen Constructora S.A. va cumpliendo en tiempo.
Así, en las próximas semanas se terminarán de rematar los espacios en los que se ha intervenido y se instalarán los diferentes puntos informativos en los espacios más emblemáticos, con leyendas sobre sus historia en castellano y alfabeto braille. Ese itinerario es ya accesible en toda la parte baja, donde se han instalado varias escaleras, barandillas y rampas para facilitar el acceso de las personas con discapacidad motriz y con necesidad de trasladares en silla de ruedas.
El proyecto de ejecución de las obras de San Pedro de Arlanza, propiedad del Estado, se centran en la estabilidad de los muros y su limpieza, y en subsanar los problemas de estanqueidad que sufría y que año tras año han llevado al inmueble a la ruina, con pérdida de piedras de los muros, nacimiento de vegetación  y encharcamiento de paredes y suelos. Así, excepto en la torre, que se hizo anteriormente, ahora se han instalado el resto de cubiertas, en el claustro menor, en la sacristía y en la sala capitular donde se ha retejado.
La intervención más importante y de mayor impacto visual se ha realizado en la crujía transversal, donde se ha limpiado todo el vacío y se ha cubierto con una estructura de madera y teja, además de instalar una gran pasarela para permitir el acceso de las visitas. También los cambios son notables en la sala capitular porque se ha limpiado y restaurado alguna de las pocas pintura existente, además de recuperar un primer tramo de escalera que conducía a la sacristía, por la que se ya puede entrar.
Igualmente se han limpiado los muros del claustro mayor, al igual que los de la iglesia, mientras que a los pies del coro se ha retirado el apeo de madera provisional y se ha consolidado. Por lo que respecta a los pavimentos, los originales se han limpiado y conservado y en el resto de espacios visitables se han hechos de piedra, con diseño de la propia María Arana; donde el pavimento era muy irregular se han rellenado con grava.
PROTEGER EL PINSAPO. Especial interés tiene el claustro menor, donde se alza el pinsapo, cuyas raíces se extiende por toda su superficie; aquí se ha limpiado  toda la vegetación, dejándolo descubierto; al hacer esos trabajos ha aparecido el saneamiento original que se mantendrá. En cada esquina se instalarán una piedras de recogida de las aguas que se conducirán al pozo situado junto al enorme abeto, que las filtrarán.
También para evitar humedades, en zonas como alrededor de la sacristía, se han hecho zanjas y drenajes para que no vaya el agua, al igual que en los pavimentos al aire libre. En la zona de las huertas, por otra parte, se ha intervenido consolidado los muros que formaban los aterrazados originales, y se ha limpiado la portada principal del monasterio, y restaurado la escultura de Santiago a los pies del caballo, que corona el pórtico.
En definitiva, explica María Arana, se ha ejecutado un proyecto de consolidación y mejora de la estanqueidad en un inmueble que se dejó muchos años sin intervenir y acabó en ruinas. Ese era el principal objetivo del proyecto de Ministerio de Cultura para evitar que siguiera viniéndose abajo. Esta importante obra permitirá utilizar los amplios espacios del monasterio ahora a cubierto, pero cualquier uso quedará limitado por la falta de luz y calefacción, por lo que de haber actividades serán  puntuales y con luz solar.