El mercado de la droga baja pero sigue activo

F.L.D.
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Proyecto Hombre refuerza sus programas online y se mantiene en contacto directo con unos 200 adictos a través de medios telemáticos, además de continuar con el trabajo en su residencia de San Medel

Las fórmulas de distribución de sustancias tóxicas han cambiado para sortear el decreto de alarma. - Foto: Alberto Rodrigo

El confinamiento puede suponer una piedra más en el camino de aquellos que están saliendo de cualquier tipo de adicción. Al estado de ansiedad que puede crearle una tentación en pleno proceso de desintoxicación, se le suma estos días la incertidumbre de no saber qué va a pasar el día de mañana. Por eso, en Proyecto Hombre tuvieron muy claro desde que se decretase el estado de alarma tenían que buscar fórmulas para reforzar el trabajo en un momento tan crítico para todos, pero especialmente para los drogodependientes. En la asociación se muestran satisfechos por la labor que han realizado hasta ahora, la cual está funcionando bien, pero mantienen la alerta. Más aún cuando el mercado ilegal de los estupefacientes sigue activo a pesar de las limitaciones de la cuarentena. 
Una persona adicta, cuando no está en un proceso de cambio o de desintoxicación, hace lo que sea por conseguir una dosis. El proveedor, por su parte, también busca fórmulas para dar salida a su mercancía y mantener su negocio. De ahí que a lo largo de estos días la droga siga en la calle, aunque de una manera todavía más discreta. «No nos engañemos», advierte Manuel Fuentes, director de Proyecto Hombre en Burgos, «el tráfico sigue existiendo y existen vías que lo mantienen a flote». Así, explica, «hay fórmulas como la distribución a domicilio o los intercambios, previo acuerdo por teléfono, en lugares donde se permite el tránsito de personas para que cubran sus necesidades básicas». 
Con la amenaza aún presente, la respuesta asistencial debe reforzarse. De ahí que Proyecto Hombre haya tenido que reinventarse para mantener el pulso. «Estamos atendiendo a las mismas personas en comunidad terapéutica y formato ambulatorio, ya sea con adolescentes como con adultos. Ahora bien, con cambios», apunta Fuentes. Para empezar, el trabajo con internos del centro penitenciario se detuvo tras decretarse el aislamiento, aunque mantienen con algunos participantes en el programa un contacto a través de correo postal
Sí mantienen un contacto con personas en la comunidad terapéutica. No obstante, están aplicando todos los protocolos de sanidad, se mantienen las distancias, las medidas de higiene y todos los condicionantes para reducir las probabilidades de contagio. «No tenemos ninguna persona positiva», recalca el director. Por otro lado, en la residencia de San Medel está prohibido tanto salir como entrar, salvo para adquirir bienes de primera necesidad. El hecho de estar en un espacio amplio, con jardín y zonas de recreo, hace el confinamiento más llevadero y relaja la ansiedad y el miedo al coronavirus. 
miedo a la incertidumbre. Es precisamente esa sensación de inseguridad la que se convierte en un nuevo hándicap para las personas que llevaban meses superando una adicción. Manuel Fuentes reconoce que cuando se decretó el estado de alarma tuvieron cierto miedo de que la situación provocase una «desconexión» de los drogodependientes, aunque por el momento se mantienen satisfechos en cómo están respondiendo. 
Gran culpa de estos buenos resultados la tiene el continuo contacto que desde Proyecto Hombre han mantenido con unas 200 personas adictas de manera telemática. «Todos están muy agradecidos de este acompañamiento y lo estamos manteniendo fielmente, con unos horarios y un tiempo suficiente de atención», sostiene Fuentes. La atención se centra especialmente en las personas más vulnerables, como adultos que viven solos, o los adolescentes, ya que son los que más pueden sufrir la ansiedad por el hecho de estar encerrados. «Estamos haciendo un trabajo intenso, de una forma distinta, pero muy útil», concluye.