El textil calcula que ya se ha dejado el 30% del negocio

B.G.R.
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Centro Burgos y Zona G asumen un año en negativo y exigen al Gobierno que prohíba las rebajas durante todo el ejercicio. Critican que las ayudas no han llegado y confían en poder reabrir en mayo

Las tiendas apenas han podido mostrar en sus escaparates las prendas de primavera-verano. - Foto: Luis López Araico

El pequeño comercio del equipamiento de la persona (ropa, calzado y complementos) afrontaba con optimismo la nueva temporada de primavera-verano, después de haber registrado unas rebajas mejores que las de 2019 en lo que a ventas se refiere. El género estaba comprado desde hacía casi medio año y buena parte de él continúa en los almacenes porque los empresarios del sector apenas han tenido dos semanas para mostrarlo en sus escaparates. Ayer hizo un mes que bajaron las persianas por el estado de alarma y ya empiezan a calcular las pérdidas, sin saber todavía en qué momento volverán a recuperar la actividad habitual.
Las asociaciones de comerciantes Centro Burgos y Zona G coinciden en las estimaciones. Y esas son que «a día de hoy las pérdidas sobre la facturación total de la campaña alcanzan ya el 30%», señala el presidente de la primera, Raúl Martínez, quien asegura que marzo y abril representan los meses más fuertes de consumo, en torno al 50%, por la aproximación de celebraciones como comuniones, bodas o graduaciones de fin de curso. 
Eventos que, igualmente, se han tenido que suspender y posponer en algunos casos a otoño, con lo que el temor de los empresarios es que la mercancía adquirida ya no sirva tampoco para esas fechas una vez que todo vuelva a la normalidad. «Si tenemos suerte y hace buen tiempo, igual se puede vender algo en octubre, pero de lo contrario el cliente demandará ropa propia de esa época», reconoce Martínez respecto a la dificultad para poder dar salida al estocaje.
El presidente de los empresarios de la asociación de Gamonal, David Ruiz, comparte esta opinión y da por hecho que la temporada «se ha ido al traste». Va incluso más allá en sus previsiones, incluyendo el ejercicio completo. «Si solo registramos pérdidas es como si nos hubiera tocado la lotería, porque habrá muchos que no podrán volver a abrir sus negocios», afirma en referencias a los gastos que siguen llegando y a la ausencia de ingresos. En el mismo sentido, el responsable de Centro Burgos subraya que el objetivo pasar por «intentar salvar los muebles y poder seguir haciendo frente a los pagos» en un año «dificilísimo» que puede convertirse en el «peor de la historia».
En un sector que ya de por sí estaba tocado por el auge de otros formatos de consumo como las grandes cadenas o el comercio online, los pequeños empresarios reclaman apoyos a las administraciones y exigen que las ayudas públicas aprobadas no se queden en «palabrería o publicidad». Una de sus reivindicaciones pasa por pedir al Gobierno que prohiba las rebajas durante todo el ejercicio, algo que ha propuesto Centro Burgos a través de la Confederación Española de Asociaciones de Comerciantes de Cascos Históricos.
En un primer momento, la entidad local habló de retrasarlas hasta agosto, si bien en esa fecha aún se desconocía la prolongación del estado de alarma. La solicitud, que incluye también la insistente demanda de que las administraciones vuelvan a regular estos periodos de descuentos, es respaldada por Zona G, aunque Ruiz añade una serie de matizaciones para que realmente sea efectiva. En este sentido, se refiere a que la prohibición se haga extensiva a la venta por internet, temiendo que, dada la situaciones que se vive, las grandes cadenas y plataformas «lanzarán campañas muy agresivas». «Es el momento perfecto para que se regule por fin el comercio online», precisa en referencia a otra reiterada solicitud del sector.
Sobre los apoyos anunciados por parte del Ayuntamiento, los representantes de estas asociaciones subrayan que, por el momento, se han quedado en promesas. «Cuando empiecen a llegar se podrán valorar», precisa Ruiz. No obstante, Martínez subraya que «retrasar el pago de una tasa no es una ayuda porque hay un cese de actividad y, por tanto, el negocio no existe», mientras que, en referencia a las del Gobierno, añade que «los trabajadores en ERTE aún no han cobrado, ni tampoco han llegado los créditos del ICO». Eso sí, apela al buen hacer de algún proveedor de mercancía o dueño de locales que se han puesto en contacto con los comerciantes para posponer o eximir de pagos mensuales.
Los dos realizan estas valoraciones con la previsión de que los establecimientos puedan reabrir sus puertas a principios o mediados de mayo, pero también con la incertidumbre sobre cómo será la vuelta. Si el consumidor comprará todo lo que no ha adquirido hasta ahora y se podrá remontar un poco la temporada y, por extensión el año, o si, de lo contrario, «no se darán las condiciones para que se pueda volver a vender con normalidad».