La OSBu más íntima suena en palacio

A.S.R.
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Dos quintetos protagonizan las dos propuestas del Ciclo de Conciertos de Cámara y Solistas de la Orquesta Sinfónica de Burgos, que regresa a Castilfalé mañana y el lunes, cuando contará con el director, Iván Martín, al piano

La cercanía que se produce entre el público y los músicos es el gran atractivo de estos encuentros artísticos. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El deseo de acercarse al público permanece latente en la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu). Esta querencia alumbró el Ciclo de Conciertos de Cámara y Solistas, planteado como encuentros más íntimos entre los espectadores y los músicos de la formación en espacios al margen de los grandes escenarios de la temporada. Este programa alcanza la séptima edición como una propuesta ya consolidada en Castilfalé y con un número variable de citas en función de la agenda de los artistas. Este año llega menguada. Solo dos actuaciones devolverán la música en directo a palacio. Dos entregas protagonizadas por sendos quintetos a celebrar mañana y el lunes, ambos a las 20.30 horas y con entrada a 2 euros.

 

Raquel Rodríguez e Isabel Bello (violines), Ainara Basaguren (viola), Zulaima Boheto (violonchelo), Amanda González y Raquel Sabarís (piano) interpretarán mañana composiciones de Fauré, Ravel y Schumann, entre otros. El relevo lo tomarán Sheila Gómez (violín), Alicia Calabuig (viola), Mikel Zunzundegui (violonchelo), Virginia de Vega (contrabajo) e Iván Martín (piano), que pisarán el noble edificio el lunes con la partitura del Quinteto para piano en la mayor, D. 667, La trucha, de Schubert, para brindar a la vez por el Día Mundial de los Archivos.

 

«Estos conciertos funcionan muy bien, es un formato muy bonito para el público. Aunque es un aforo muy pequeño y es fácil llenarlo, siempre hay gente que se queda sin entradas», explica el presidente de la OSBu, Enrique García Revilla, y advierte del lujazo de ver a músicos como Iván Martín, director del conjunto, a escasos centímetros y por un precio tan nimio cuando acaba de dirigir y tocar en Stuttgart o en el Miguel Delibes de Valladolid, con entradas de hasta 60 euros. «Y aquí lo tendremos al lado de los espectadores, en un sitio pequeño, por dos euros. Es un súper chollo», ilustra.

 

El objetivo de este programa está más que superado. Ya forma parte de la agenda de los burgaleses. Igual que la actuación familiar y las escolares, que cada año despiertan más interés entre los pequeños. También entre padres y profesores. La propuesta de este año, El misterioso caso del asesinato del tosedor de conciertos, cumplió todas la expectativas (y más). Algunos colegios se quedaron fuera y se plantean ampliar el número de pases.

 

El interés queda manifiesto igualmente en los asistentes al resto de encuentros. García Revilla observa que los realizados en la sala de congresos del Fórum se llenan siempre (492 butacas) y casi también los del auditorio (1.371). Aquí se celebraron el primero de abono, con Ainhoa Arteta, que se completó, y el cuarto, con el Orfeón Burgalés, que rozó el ‘sin billetes’. 

Consolidación y más abonados
La OSBu bajó el telón de la decimocuarta temporada a la misma hora que se escrutaban los votos el 26-M. Un curso que irrumpía en otoño con la novedad del debut de un nuevo director titular, Iván Martín.

 

«El salto ha sido de calidad. Ya no es una orquesta de provincias, sino una muy seria», expone García Revilla, que se ríe cuando se le pregunta si hasta ahora no lo era. «Sí, claro que lo era, pero es verdad que una capital de provincias no suele tener una orquesta de un nivel así. De Madrid hacia el norte, son pocas las ciudades que pueden presumir de ello, la mayoría son regionales, como la de Galicia o Asturias», aclara el presidente de la OSBu y piropea a Iván Martín: «Este director es un número 1».

 

Un proyecto consolidado en el escenario y también en el patio de butacas. La Sinfónica burgalesa gana fieles. Ha incrementado el número de abonados hasta llegar a los alrededor de 200, en cálculos de su presidente. «No siendo una cosa fácil lo del público en Burgos, cada vez va mejor. La gente que viene a la temporada aprecia la calidad. Cualquiera que se siente a escucharla saldrá contento», remacha y agrega: «Hace unos años sería una buena orquesta para Burgos, pero desde el estreno de El mozo de mulas (2017) ha dado un salto grande y se sitúa en el panorama nacional». 
 



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