La deuda municipal impide tirar de superávit para más ayudas

J.M.
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El Gobierno central permite a las entidades locales reducir el dinero que destinan a la amortización de deuda pero Burgos no puede acogerse al no cumplir con los requisitos

Una auxiliar del servicio de ayuda a domicilio durante su jornada laboral en la vivienda de un usuario. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La esperanza del Ayuntamiento de poder reducir el dinero que iba a destinar del superávit de 2019 a la amortización de deuda y emplear una parte al paquete de ayudas para mitigar los efectos del coronavirus se esfuma. Si bien el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha abierto la mano para que las entidades locales puedan recurrir a esos fondos para «financiar y costear medidas vinculadas a servicios sociales de atención primaria y de atención a la dependencia», en el caso de la capital burgalesa esa medida no tendrá impacto ya que solo se podrán acoger a ella  aquellos municipios en los que su deuda viva no se sitúe por encima del 110%. Requisito que no se cumple en Burgos (al computarse también la deuda de los consorcios) y que obliga a realizar una modificación presupuestaria para poder disponer de los 6,5 millones de euros que se quieren emplear en inyectar liquidez a autónomos, microempresas y familias en situación vulnerable.
La medida impulsada por el Gobierno lo que hace es permitir a los ayuntamientos destinar un 20% del superávit de 2019 a ayudas sociales. Un dinero que, hasta la flexibilización normativa, tenían que emplear, sí o sí, en amortizar deuda. En el caso del Ayuntamiento de Burgos esta cifra equivaldría a algo más de 6 millones de euros (el superávit se situó por encima de los 31 millones). 
¿Qué supone para el Consistorio no poder acogerse a este medida? El Ayuntamiento no pierde dinero alguno ya que los 6 millones de euros que podría emplear en ayudas sociales ya eran suyos (no se los daba nadie) y los va a destinar a reducir su deuda. Eso sí, el Ejecutivo municipal ve limitado el dinero que puede destinar a ayudas y, al mismo tiempo, se ve obligado a agotar buena de los remanentes de tesorería. Un dinero que habitualmente se empleaba en realizar inversiones.
En la práctica, lo que pierde el Ayuntamiento es capacidad de maniobra. En el documento que han pactado los 5 grupos políticos hay alrededor de 1,5 millones de euros en ayudas que tendrán como destino el área de servicios sociales (los otros 5 millones tienen como finalidad subvencionar alquileres de negocios, inyectar liquidez a autónomos...). En otras palabras, el Consistorio podría haber tirado del superávit para cubrir esta necesidad y así poder disponer de un colchón más elevado en los remanentes de tesorería para futuras necesidades. Ya sea para dotar las subvenciones de mayores fondos o incluso para acometer inversiones.
Otra opción que tendrá siempre el Ayuntamiento será la de disponer de fondos de otras partidas del Presupuesto que en un principio estaban reservadas para otros gastos. Bien de algunas que pueden no agotarse (como la destinada a los Sampedros), bien sacrificando inversiones. Esta última opción tampoco es la preferida ya que tanto en el PSOE como en Cs defienden que se sigan realizando obras para que la ciudad avance, para dar trabajo a las empresas y contribuir al mantenimiento del empleo.
En cuanto a los ingresos no se espera que esta crisis haga demasiado daño en el corto plazo a las arcas municipales ya que el Ayuntamiento no modificará este año los impuestos. Lo que ha hecho es un esfuerzo de tesorería al retrasar el cobro de los tributos por un periodo de tres meses.