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Fernando González Urbaneja

Cartas desde 44 leguas

Fernando González Urbaneja


Trapiello, el revisionista

25/05/2021

Dirigentes socialistas madrileños, cuyo nombre prefiero no recordar, declaran que ven mal el reconocimiento del Ayuntamiento de Madrid al escritor Andrés Trapiello y le califican de ‘revisionista’. ¿Saben lo que significa el término? Sospecho que no, que simplemente les suena a algo descalificante, poco progre y algo derechoso, como que huele a fascista. Aunque también sospecho que los susodichos tienen poca idea de lo que significa, les suena y les sirve para descalificar y lo usan. 
Cuando escuché el exabrupto recordé una anécdota personal de finales de los años sesenta. Ocurrió en la Ciudad Universitaria madrileña, en tiempos de policías persiguiendo a estudiantes; caminando pacíficamente pasé al lado de un furgón de policías (grises) y el sentado al borde, como para intimidar, me gritó: «barbudo, marxista». No le hice el menor caso y no pasó más, pero me quede con la copla de la asociación perversa de las barbas y el marxismo (quizá había visto alguna imagen de Carlos Marx) y la neblina mental del policía. 
Cincuenta años después otra neblina anida en la mente de algunos dirigentes socialistas que cobran sueldos públicos por ser socialistas electos. Si la comisión disciplinaria del partido funcionara como es su obligación debería abrir expediente a estos personajes y, cuando menos, mandarlos a estudiar, aunque solo sea por respeto al ciudadano y al sentido común. 
‘Revisionista’ en el diccionario se explica como: tendencia a someter a revisión metódica doctrinas, interpretaciones o prácticas establecidas con la pretensión de actualizarlas. En ese sentido Trapiello es un excelente revisionista, ya que ha actualizado la visión de la literatura española de la primera mitad del siglo XX con mucho acierto. Pero el sentido que los susodichos dieron a su calificativo era otro perverso, que enhebra con esa memoria histórica que quiere imponer una visión de la historia a su manera. Cuando algún periodista pidió a estos socialistas iletrados qué querían decir cuando utilizaron el concepto, solo pudieron balbucear palabras inconexas. Lo dicho, que les manden a estudiar y pensar.