Los residuos de Garoña podrían ir fuera a partir de 2028

A.C.
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La previsión es que el combustible, ahora en la piscina del edificio del reactor, se cargue en contenedores entre 2023 y 2024, ya iniciado el desmantelamiento

Los residuos de Garoña podrían ir fuera a partir de 2028 - Foto: Alberto Rodrigo

La Empresa Nacional de Residuos Radioactivos, Enresa, ha presentado ante la Secretaría de Estado de Energía del Ministerio para la Transición Ecológica el borrador del 7º Plan General de Residuos Radioactivos, que aspira a sustituir al vigentes desde 2006. El documento contempla  la construcción de un Almacén Temporal Centralizado para los residuos nucleares de alta actividad de todo el país "que estaría operativo en 2028", según avanza Enresa, lo que haría posible que el combustible de alta actividad, ahora custodiado en la piscina del reactor de la central nuclear de Santa María de Garoña, pudiera irse a este nuevo emplazamiento a partir de esa fecha.
No obstante, la documentación ambiental que acompaña al borrador plantea dos opciones, la de un solo almacén central, como el proyectado en Villar de Cañas (Cuenca) y que el actual gobierno ha paralizado, o varios almacenamientos temporales descentralizados que podrían ubicarse en las propias centrales nucleares, donde ya están construidos en algunos casos, como es el de Garoña. La decisión de si los materiales más radioactivos de las centrales españolas se concentrarán en un solo emplazamiento, como preveyó la estrategia de 2006, o en varios diferentes se definirá "durante la tramitación del plan".
Esta tramitación comenzará con la evaluación ambiental estratégica al que se va a someter ahora su borrador y continuará con un proceso de participación pública, en el que ciudadanos, colectivos e instituciones podrán realizar sus aportaciones o alegaciones. El Consejo de Seguridad Nuclear deberá de realizar su informe y también serán escuchadas las comunidades autónomas antes de que el Consejo de Ministros aprueba el documento final a propuesta del Ministerio.
Mientras tanto, la empresa ENSA sigue trabajando en la fabricación y suministro de los equipos auxiliares necesarios para la carga de los cinco contenedores, que se encuentran preparados para su envío a Garoña. Enresa encargó estos contenedores tras el accidente de Fukushima para cumplir con las nuevas normas establecidas que obligaban a vaciar parte de la piscina de combustible. Según fuentes solventes, la carga de estos cinco contenedores se prevé llevar a cabo en el primer trimestre de 2021.
Pero esta carga representará solo una pequeña parte, dado que Enresa estima que serán necesarios un total de 55 contenedores para almacenar de forma aislada los 2.505 elementos combustibles irradiados en las cuatro décadas de actividad de Garoña, así como las piezas del reactor con una alta actividad radioactiva. Enresa aún no ha sacado a concurso la fabricación y compra de los 50 contenedores pendientes y la previsión es que el proceso de carga de estos contenedores tenga lugar entre los años 2023 y 2024. Se producirá durante la primera fase del desmantelamiento de Garoña, que durará un total de tres años. La segunda fase completará el desmantelamiento durante siete años más.