Un BIC donde llueve

A.C.
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Las cubiertas del templo, que llevan desde 2007 con una uralita provisional en espera de la obra definitiva, están plagadas de agujeros

Un BIC donde llueve

El ya fallecido párroco de Bisjueces, Gerardo Sainz, confiaba plenamente en el compromiso de Patrimonio. Cuando en febrero de 2007 se firmó el inicio de obra para dar una solución provisional al tejado de la nave principal y algunos anejos de la magnífica iglesia de San Juan Bautista que custodiaba, el sacerdote lo celebró como una fiesta. Llevaba desde 1993 años solicitando esta reparación a la Junta de Castilla y León para un Bien de Interés Cultural (BIC) que ni entonces ni ahora podía optar a las subvenciones del convenio de las goteras que cada año suscriben la Diputación Provincial y el Arzobispado.
En aquel entonces, la Administración regional invirtió 92.300 euros, que incluyeron la renovación de la estructura y el tejado de la torre medieval anexa a la iglesia, así como un retejado y la colocación de parte de la cubierta con una uralita, en la que el paso de los años ha hecho estragos. Desde entonces no se ha vuelto a tocar el tejado de la nave principal donde los vendavales y nevadas han movido todas las tejas y hecho agujeros por los que el agua cae sobre las bóvedas del templo sin control. El moho verde cubre tanto la bóveda del ábside como las de la nave central y en la sacristía, donde se conservan restos de unas pinturas murales renacentistas, el verdor de los nervios de la bóveda es deslumbrante.
La Dirección General de Patrimonio volvió a actuar en el templo de Bisjueces en 2017. Entonces lo hizo por la vía de la emergencia, porque los desprendimientos de piedras de la bóveda del pórtico hacían temer una desgracia. Se invirtieron otros 57.700 euros en restaurar la bóveda estrellada y la cubierta del pórtico (S.XVI), pero la nave central y el resto de anejos siguen esperando.
Un BIC donde llueveUn BIC donde llueveEl actual párroco, Juan Miguel Gutiérrez, destaca que desde el Servicio Territorial de Cultura de la Delegación de la Junta de Castilla y León en Burgos "cada año llevan este proyecto a Patrimonio para que se incluya en los presupuestos regionales". Pero el arreglo no llega y en la iglesia de Bisjueces, donde se celebra misa cada domingo y otras ceremonias religiosas, llueve dentro literalmente, si fuera también lo hace. El deterioro de la iglesia es más que visible y la humedad se está haciendo su dueña.
Hace unas semanas, los servicios técnicos del Servicio Territorial de Cultura visitaron el templo junto con técnicos de la Dire-cción General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León. Vieron de cerca el mal estado del tejado y se fueron con el compromiso de que se iban a "iniciar los trámites" para la restauración del templo, algo en lo que confía Gutiérrez Pulgar.  
desde 1993. La iglesia de Bisjueces, declarada BIC en 1991, lo que conlleva su protección, lleva esperando desde 1993 que se de solución a su tejado imposible. Su portada está flanqueada por las esculturas de los dos primeros jueces de Castilla, Nuño Rasura y Laín Calvo, nombrados en el año 842, y en el centro se observa una hornacina con San Juan, custodiado por San Pedro y San Pablo.  El trabajo escultórico de la portada se atribuye a Juan de Vallejo y Simón de Colonia. Las inscripciones grabadas bajo los pies de los jueces repiten los mismos textos que las del Arco de Santa María de la ciudad de Burgos. Según la tradición, crónicas y obras literarias, Rasura era antepasado de Fernán González y Laín Calvo del Cid Campeador, pero esta teoría carece de aval histórico. Lo que sí es cierto es que ambos fueron los primeros jueces de Castilla frente al liderazgo de León.