Paralizan el derribo de una fachada protegida del Niño Jesús

L.M.-C.M.
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Paralizan el derribo de una fachada protegida del Niño Jesús - Foto: Patricia González

Un informe elaborado por el área de arquitectura municipal aconseja detener los trabajos de derribo del frontal, que se iniciaron el lunes tras presentar la empresa ejecutora un acta notarial por el riesgo de caída

El Ayuntamiento ha detenido los trabajos de demolición de la fachada protegida del antiguo colegio Niño Jesús, tras elaborar el área de arquitectura municipal un informe que aconseja su paralización. La empresa Dragados, ejecutora de las obras, presentó un acta notarial el pasado lunes en el Consistorio en el que aseguraban que un «colapso del terreno» provocó «daños irreparables que desembocaron en una orden de demolición controlada y con carácter urgente».
De esta manera, al mediodía comenzaron el derribo, hasta que esta mañana los técnicos municipales han decidido detenerlo. Es ahora cuando analizarán las condiciones en las que se encuentra el frontal, levantado en 1910, y tomarán una decisión al respecto.
El resto de los trabajos dentro de la parcela, donde se construirán 25 pisos de lujo, y que no afecten a la fachada en cuestión, podrán continuar con normalidad.
críticas y sanción. El concejal no adscrito Raúl Salinero reclamó ayer la paralización de las obras y la imposición de una sanción a la empresa Dagrados, tras comprobar in situ cómo los operarios estaban derribando la fachada con un martillo neumático. Según señaló, los promotores presentaron un escrito el 9 de abril en el Ayuntamiento alegando que la fachada tenía grietas y estaba en peligro debido a la excavación del garaje y notificaban de «forma irregular» al Ayuntamiento que iban a proceder al derribo aunque habían comenzado la demolición el día anterior. «Quieren ganar tiempo ante la administración y van creando la situación de ruina que buscaban para demolerlo. Lo han hecho con alevosía». indicó el concejal.
También desveló que en septiembre de 2018 la constructora presentó un documento en el Ayuntamiento planteando modificaciones en el proyecto, tales como la demolición de la fachada que ahora está desapareciendo, pero fue rechazado. «Al parecer, alegaron que no era viable económicamente su mantenimiento».
Salinero acusó a Javier Lacalle de haber permitido esta situación  y de «impedir a los técnicos hacer un seguimiento de esta obra».