Las guarderías burebanas amplían horario y matrículas

S.F.L.
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Tras el parón en la actividad laboral generado por el coronavirus y la pérdida de días de vacaciones, los padres y madres de La Bureba demandan el servicio

Los alumnos de Oña se descalzan en la entrada de la guardería. - Foto: DB

La crisis sanitaria que atraviesa el país generó durante las semanas más críticas un severo parón en la actividad laboral que obligó a miles de empresas a realizar expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE) en sus plantillas o dar vacaciones a los empleados, por lo que muchos de ellos apenas dispondrán de días libres durante el verano. Así, la guardería municipal de Oña ha registrado durante la primera semana de vuelta a las aulas -el pasado martes- un incremento en las matrículas. La de Briviesca, que abrirá a partir del 29 de junio, no cerrará durante el mes de agosto con el fin de garantizar la conciliación laboral y familiar.

Según una técnico del centro infantil de la villa condal, al que actualmente acuden 11 niños y niñas, las dos últimas matrículas que se han realizado vienen motivadas porque tanto los padres como las madres de los pequeños trabajan y necesitan el servicio. Sin embargo, el fenómeno de la despoblación ha golpeado fuerte en el municipio y cada vez hay menos familias jóvenes. «Es verdad que hay cursos como este que nos juntamos con una decena de alumnos, pero otros estamos con dos o tres», asegura la empleada. El coronavirus ha cambiado la vida de las personas al igual que las rutinas. «Antes igual se dejaba a los hijos con los abuelos y ahora no es el mejor momento para hacerlo», añade.

La guardería de la capital burebana pretende abrir de nuevo las puertas en dos semanas y ya enlazar con el inicio del nuevo curso escolar. «2020 es un año excepcional y por ello el centro infantil de la ciudad permanecerá operativo también en agosto, algo que no ocurría desde hace mucho tiempo», expone Casilda Martínez, concejala de Bienestar Social y Sanidad de Briviesca. «Visto el problema que hemos sufrido y pensando en facilitar la conciliación en el núcleo familiar, el equipo de gobierno ha considerado adecuado tomar esta decisión. Los padres y madres con los que he hablado me han mostrado su agradecimiento», añade.

En ambos centros se han implantado todas las medidas que la Junta exige para garantizar la seguridad de los usuarios y de los empleados. Para ello, niños y adultos se tomarán a diario la temperatura antes de acceder a las instalaciones  y se lavarán las manos  con frecuencia. La entrada se realiza ya en Oña de manera escalonada y se llevará de igual modo en Briviesca, esperando en la línea que marca la distancia. Tampoco se permite la entrada al recinto de acompañantes ni de objetos personales no esenciales de los pequeños. «Desde el primer día hemos intentado concienciar a los niños en el comportamiento que deben adoptar y lo han entendido bien», declara la técnico de educación infantil oniense. La guardería de la ciudad burebana incorporará alfombrillas en el suelo de las aulas como en el patio y retirará todos los libros y juguetes para evitar que los niños los toquen. «El servicio de cocina desaparecerá por el momento y la empleada se encargará de desinfectar y limpiar cada espacio que se utilice», manifiesta la política briviescana.

Horario más flexible. Por otro lado, los padres y madres de los usuarios de la guardería oniense han solicitado al Ayuntamiento la ampliación del horario de cara al próximo curso, ya que el actual va desde las 9:30 hasta las 14:30. En el documento piden que la apertura sea a las 7:30 y el cierre a las 15:30, con el fin de que se adapte mejor a la jornada laboral de los adultos.