Sin fecha para la vuelta a la normalidad en los quirófanos

GADEA G. UBIERNA
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La Unidad de Reanimación Postanestésica (URPA) está dedicada a cirugías urgentes y a pacientes críticos por el coronavirus, que también ocupan espacio quirúrgico. Mientras la UCI no se 'repliegue' será difícil volver a programar actividad

Santiago Mediavilla, el miércoles en su casa, donde espera a que el confinamiento termine y vuelva la normalidad. - Foto: Alberto Rodrigo

La recuperación de la actividad quirúrgica programada en el HUBU va para largo, como ha confirmado la Consejería de Sanidad a este periódico, admitiendo que no se puede hablar de fechas. Las patologías oncológicas prioritarias y las urgencias se han seguido operando durante toda la pandemia -en algunas especialidades en Recoletas- pero la dirección del complejo asistencial está diseñando ya la vuelta a la normalidad en los quirófanos, que va a depender, sobre todo, de la Unidad de Reanimación Postanestésica (URPA).

Este espacio ahora está dedicado a la atención de esas personas operadas de urgencia, pero, sobre todo, está volcado en la asistencia de pacientes críticos, tanto por complicaciones derivadas de la enfermedad del coronavirus como por otras cuestiones que, en circunstancias normales, se tratarían en exclusiva en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Pero, como el volumen de personas críticas por la infección del SARS-CoV-2 ha sido tan alto, este servicio tuvo que ‘extenderse’ a la URPA y al bloque quirúrgico para poder prestar a estos pacientes la atención que necesitan; las más de las veces, ayuda para respirar.

Ahora, hay que hacer el proceso inverso; la UCI tiene que ir replegándose para poder liberar quirófanos y camas en la URPA, que solo así podría atender más postoperatorios y permitir que pudiera iniciarse la reprogramación de las operaciones que tenían que haberse realizado en el último mes y, sin embargo, tuvieron que ser aplazadas por el coronavirus.

En circunstancias normales, ayer se hubieran publicado las listas de espera correspondientes al primer trimestre del año, que ya estaba siendo complicado por la escasez de personal en especialidades nucleares, como Anestesiología, y que ahora añade el parón por la pandemia. El HUBU fue el primer hospital de la Comunidad Autónoma en suspender la actividad programada en quirófanos, consultas y pruebas diagnósticas y diseñar un calendario en el que cada especialidad dispusiera de un día de quirófano a la semana para sacar adelante los procedimientos de Prioridad 1, que tienen que operarse en el plazo máximo de un mes. En el caso de Cirugía Plástica y Traumatología, el HUBU derivó todas las urgencias a Recoletas, donde están operando especialistas de la sanidad pública.

De esta manera, el HUBU liberó al máximo el espacio que se podía reconvertir en UCI y se aseguró de poder prestar ventilación mecánica hasta a 85 personas a la vez. Un límite que no se ha alcanzado, ya que en los días de mayor presión asistencial -los primeros días de abril- fueron 55 las personas que necesitaron un respirador u otra técnica para sobrevivir. Estos días son 39, que sigue siendo una cifra muy elevada como para replegar. Y eso que la UCI ya ha podido ingresar en sus dependencias a un par de pacientes críticos por motivos distintos al coronavirus, que hasta hora ingresaban en la URPA.

En cuanto a las consultas y las pruebas diagnósticas, se ha seguido el mismo criterio: atención de todo lo que entra en el criterio de Prioridad 1. Sin embargo, en ocasiones han sido los propios pacientes los que han pedido que les aplacen esas citas o que, incluso, no han acudido por temor a un contagio accidental.

«Me pidieron que anulara la cita y lo entendí»

(Santiago Mediavilla, 83 años)

A Santiago Mediavilla, de 83 años, le han operado diez veces de la vejiga en los últimos años, «siempre a tiempo y muy bien; tengo un agradecimiento tremendo al HUBU». Semejante historial quirúrgico conlleva muchas revisiones de control y consultas diagnósticas periódicas. Y en una de ellas descubrieron que tenía una manchita en el pulmón. «Hace muchos años me vieron algo, seguramente de nacimiento, pero a finales del año pasado, en el último TAC, me detectaron esta otra y me dijeron que tendría que volver en primavera para controlar cómo iba».

La cita era «ahora, dentro de unos días», pero la eclosión del coronavirus en la provincia obligó a introducir cambios de agenda. «Me llamaron y me dijeron que me anulaban la cita; algo que yo entendí perfectamente, porque con todo lo que está pasando, lo mío no es urgente», reitera.

En principio, este TAC del pulmón en el que se verá si esa nueva «manchita» se ha extendido o no se lo harán en julio, pero subraya que «lo mismo me da, yo entiendo que esto ahora no es importante». Es más, asegura que, en cierto modo, siente que está colaborando con todo el personal sanitario, al no añadir más presión a un momento crítico para la sanidad pública. «Siento que, al menos, aporto mi voluntad», señala.

Mediavilla no tiene más que buenas palabras para la sanidad pública y recalca que sabe lo que dice, porque también ha sido usuario de la privada. De hecho, las primeras tres operaciones de la vejiga se las hizo en la privada. «De verdad digo que yo estoy muy contento con el HUBU; todas las citas me han llegado cuando me tenían que llegar y siempre me han tratado divinamente».

Ahora, como el resto de la población jubilada, espera con resignación en casa a que la epidemia de coronavirus dé un respiro en Burgos y permita que se vuelva a la normalidad en todos los sentidos. «Ahora lo importante es el coronavirus y es normal que se dé prioridad a unas cosas sobre otras. Tienen toda la razón», afirma en conversación telefónica, rematando que él se siente bien. Y eso es lo importante.