Guerra de sexos entre patos

I.M.L.
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Enjaulados viven una decena de pavos reales, que necesitan espacio para moverse, y un buen número de patos. - Foto: DB

La falta de control de los ejemplares que comparten el núcleo zoológico de El Barriles está disparando los problemas sanitarios de las hembras de las aves y la salubridad del entorno

El núcleo zoológico del parque El Barriles se ha convertido en una trampa inapropiada, insalubre y, en ocasiones, mortal, para los animales que allí se encuentran. Lo ha denunciado en varias ocasiones la protectora Huellaranda, tanto enviando escritos al Ayuntamiento como en redes sociales, y el grupo municipal de IU lo sacaba a colación en una sesión plenaria. Aunque la pésima situación se viene registrando desde hace meses, los problemas se han multiplicado en las últimas semanas por la falta de control de la población. «El Ayuntamiento alimenta patos, ocas y pavos silvestres para goce y disfrute de los ciudadanos pero nada más, si surge un problema mira hacia otro lado», lamenta Huellaranda.

Este enclave, muy visitado por los arandinos, cuenta ahora con una decena de pavos y unos 50 patos. El problema más grave es la descompensación entre machos y hembras de estos palmípedos. «Actualmente, la densidad de machos es mucho más alta que la de hembras y eso trae problemas y consecuencias, las hembras en celo son acosadas y atacadas por los machos causándoles terribles heridas, lesiones y laceraciones con altas probabilidades de infección lo que aún complicará aún más el estado de salud de las hembras», recriminan desde Huellaranda. Y es que la proporción actual es de 60% machos por 40% hembras, cuando tendría que haber una media de cuatro hembras por cada macho para evitar estos problemas.

Desde IU han exigido al equipo de gobierno que se haga un control de los ejemplares que habita en este entorno y que se marquen unas normas para mantener en óptimas condiciones tanto el espacio como los animales, porque desde que se creó este núcleo zoológico nadie ha tenido claro quién debe hacerse cargo de los animales cuando están heridos o enfermos, tan solo se realizan limpiezas periódicas del jaulón y la pajarera, que está llena de ratones, y se da de comer a los animales sin saber qué alimentación es la más adecuada.

Una pata herida. DB
Una pata herida. - Foto: DB