Fiebre del viernes negro

L.M.
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Importado de Estados Unidos, el Black Friday sacó ayer a la calle a los burgaleses con atractivas rebajas en ropa, cosméticos o calzados. Muchas tiendas del centro estuvieron cerca de colapsar por la alta afluencia

Fiebre del viernes negro - Foto: Luis López Araico

Teorías hay para todos los gustos; algunos defienden que el término Black Friday, traducido al castellano como ‘Viernes Negro’, tiene que ver con el papel de los pequeños comercios en el mercado. Tras un año entero registrando número rojos, el día después de Acción de Gracias (que se celebra el cuarto jueves de noviembre) cambiaban las tornas, con el inicio de las Navidades, y comenzaban los números negros (positivos).
Otros, en cambio, remontan su origen al 19 de noviembre de 1975, cuando el periódico New YorkTimes acuñó el adjetivo ‘negro’ para referirse al caeos circulatorio en el que se vio inmerso Nueva York a raíz de los descuentos del día posterior a Acción de Gracias.
Sea como fuere, el origen de esta moda comercial se localiza en Estados Unidos, cuna del consumismo por excelencia, y se relaciona con un festividad celebrada el día antes que en España no tiene repercusión alguna. Pero eso no es excusa para que desde grandes superficies hasta el comercio de barrio se sume a la oleada de descuentos que se ponen en liza durante toda la jornada. A nuestro país llegó en 2009, y año tras año ha ido ganando adeptos, tanto que las calles del centro de Burgos se convirtieron ayer en un hervidero de personas, que salían y entraban de las tiendas, se enseñaban en plena plaza de Santo Domingo el capricho que habían adquirido o comentaban el agobio en el que se había convertido.
Tal fue la afluencia que la primera planta del parking de Plaza Mayor colgó el cartel de ‘no hay plazas’, un hecho muy poco corriente un día laboral a media mañana. El eje de calle Santander, plaza de Santo Domingo e inicio de calle Vitoria fue uno de los puntos con más afluencia de público. Pese a que los descuentos se aplican desde hace días, y prueba de ello es la presencia desde principios de semana de carteles en los escaparates, no fue hasta ayer cuando se desató la locura consumista.
de abrigos a colonias. Principalmente se compró ropa, aunque las ofertas llegaron también a productos de cosmética o calzado. Además, muchos de los trabajadores de las principales cadenas de moda tuvieron que arrancar su jornada laboral antes que de costumbre para preparar sus locales antes de la hora de apertura. «Estamos a tope, no he parado ni para tomarme un café desde que hemos empezado a las 8 de la mañana. Es uno de los días con más ajetreo del año», reconocían desde un negocio de la plaza de SantoDomingo.
Fuera del centro, en comercios de ropa pero más alejados del centro, la afluencia de gente no era tan elevada. «Me he comprado un chándal con un 30% de descuento en una tienda de la avenida Reyes Católicos y apenas había ajetreo», admitía David. En los barrios algunos aprovecharon la ocasión para ofrecer ofertas en cortes de pelo, en sesiones de belleza o en la propia compra del pan.Todo por sumarse al Black Friday.