Autobuses podría ingresar tres veces menos de lo previsto

H.J.
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Basándose en un cálculo similar al realizado en Valladolid, el PP concluye que se perderán 2,3 millones, frente a los 800.000 que estimó el equipo de Gobierno hasta principios de mayo

Una usuaria, sola a bordo de un vehículo municipal la semana pasada - Foto: Luis López Araico

El descenso en el número de viajeros de la red de autobuses urbanos provocado por las consecuencias de la crisis sanitaria puede acabar traduciéndose en un agujero considerable en las arcas municipales.

Sin usuarios no hay ingresos, y aunque el transporte público colectivo no está concebido como un negocio por el Ayuntamiento de Burgos, puesto que a diferencia de otras ciudades el servicio no ha sido externalizado, necesita de las aportaciones de los viajeros para costear los gastos fijos de la flota y de sus trabajadores.

De cara a la aprobación del presupuesto municipal de este año el equipo de Gobierno ha manejado un cálculo realizado por los técnicos del servicio en el que reflejan una caída de ingresos de 810.000 euros, pero ha de tenerse en cuenta que esta previsión deja muy claro que solo calcula la bajada hasta el día 10 de mayo.

Desde ese momento hasta el final de año los autobuses han seguido y van a seguir perdiendo ingresos, y el Partido Popular lo calcula en casi el triple de lo estimado oficialmente para el manejo de las cuentas municipales.

El concejal Jorge Berzosa, que durante la pasada legislatura era el responsable de Movilidad, sitúa en más de 2,3 millones de euros el desplome, y lo hace partiendo de los datos disponibles de cada uno de los meses de 2019 y aplicando estimaciones que él considera razonables. Apunta, además, que en Valladolid la empresa que gestiona los autobuses capitalinos (Auvasa) ha estimado unos 5 millones de euros de pérdidas, lo que refuerza su cálculo "prudente desde el punto de vista presupuestario, para no comprometer las arcas locales", de que en Burgos podría acercarse a los 2,5 puesto que en la capital burgalesa hay la mitad de viajeros.

Las previsiones realizadas por el Consistorio ya han quedado desfasadas desde el 10 de mayo, puesto que ha de recordarse que hasta el pasado lunes día 25 no se ha empezado a cobrar de nuevo el billete. Al finalizar este mes, y a tenor de las cifras de ocupación de los últimos días, se estima que ya se supera el millón de euros de caída, como admite el concejal de Movilidad, Josué Temiño.

Un 70% en otoño. Volviendo a los cálculos de Berzosa, para junio espera un número de viajeros en torno al 20% de lo que sería un año normal puesto que no habrá colegios ni universidad, el Hospital sigue con sus consultas y procedimientos al ralentí y muchos trabajadores permanecerán en modo teletrabajo, además de que la propia ocupación del transporte público sigue limitada.

De cara al verano estima una ocupación del 40% respecto a lo registrado en julio y agosto de 2019, mientras que para el otoño habla de un 70% de recuperación, pero considera que en ningún caso se repetirán las cifras del ejercicio precedente. Con todo ello se llegaría a un recorte en los ingresos de los mencionados 2,3 millones, lo que significaría un 47% respecto a los 4,84 millones que las arcas municipales lograron ingresar gracias a los usuarios durante el año pasado.