Heroica una vez más

A.C.
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Villarcayo revivió ayer el asedio de septiembre de 1834, ocurrido durante la I Guerra Carlista

Heroica una vez más


A mediodía, en las calles de Villarcayo había mucha curiosidad y preguntas. ¿Quiénes son los isabelinos y quiénes son los carlistas? El desconocimiento de la historia acaecida en la villa el 18 de septiembre de 1834 se intuía en muchos vecinos y visitantes que se acercaron a ver el desfile matutino de las tropas carlistas del general Sanz y los soldados isabelinos, la milicia urbana y el pueblo villarcayés, que se sumó con trajes de la época. A última hora de la tarde, todas las dudas se habían disipado, gracias a la recreación histórica que convirtió a Villarcayo por una hora en un escenario de guerra, donde el olor a pólvora invadió todo el centro urbano y los disparos y cañonazos no cesaron de sonar.
Cerca de un centenar de recreadores de Madrid, Asturias, Navarra, Álava o Zaragoza, entre otros puntos, junto a vecinos de Villarcayo o pedanías, como Mozares, todos ellos coordinados por  el cineasta y guionista tolosarra, José María Tuduri, desarrollaron ayer por primera vez una recreación histórica del asedio carlista vivido durante día y medio durante la I Guerra Carlista. Daniel Aquillué, doctor en Historia Contemporánea especializado en las guerras carlistas y en la posterior regencia del general Espartero, quien ganó la primera contienda ocurrida entre 1833 y 1840, actuó de asesor histórico.
Heroica una vez másHeroica una vez másAmbos también se enfundaron sus trajes de recreadores y participaron en un evento que suscitó aplausos y atrajo a numeroso público hasta la calle San Roque y la plaza Mayor, los escenarios de la recreación, con el que el grupo de trabajo Quincena Histórica trata de «potenciar el comercio y el turismo en Villarcayo», como explicó su portavoz, Estefanía López Barcina. Dar a conocer la historia local y por qué  en 1843 un Real Decreto le concedió a Villarcayo el título de villa ‘Heroica’, que aún hoy mantiene es otro de los objetivos, como explicó el alcalde, Adrián Serna, quien avanzó que el año que viene se volverá a celebrar. 
Todas las Merindades eran frente de guerra en aquellos aciagos años treinta del siglo XIX. Pero en Villarcayo se produjo uno de los hechos más significativos, el asedio vivido durante 18 largas horas el 18 de septiembre de 1834. La primera guerra carlista se asocia casi sin pensar al País Vasco y Navarra, pero la realidad es que había carlistas en todo España y tres grandes frentes, el del norte, donde se luchaba en País Vasco, Navarra y el norte de Castilla, el frente del sur de Aragón, en la comarca del Maestrazgo, y el frente catalán en el interior de Cataluña, según el historiador Daniel Aquillué. A ellos se sumaban pequeños focos en Sierra Morena, en la Sierra de Ronda, en Extremadura y en Castilla La Mancha. «Fue una guerra civil que dividió España por dos», asegura.
Zumalacárregi, quien luchaba, sobre todo, en Navarra, fue quien dio la orden al  general carlista Sanz de iniciar una incursión hacia Castilla. Sus tres mil hombres debían de pasar por Villarcayo en dirección a Burgos para unirse a los carlistas que comandaba el cura Merino, «un señor de armas tomar», ilustra Aquillué.  «Al cura Merino le gustaba más el sable que el crucifijo»,  añade el historiador, pero lo que no imaginó ni él ni los generales carlistas, fue la resistencia encontrada en Villarcayo, un comportamiento que también se produjo en otros puntos de España afines a la reina Isabel y los liberales.
Heroica una vez másHeroica una vez másLos vecinos trataron de evitar por todos los medios que cruzaran la villa y lo lograron. Cuarenta soldados isabelinos y la milicia urbana, compuesta por treinta hombres, se atrincheraron en el Ayuntamiento y en la iglesia y resistieron disparando sin parar. Desde luego, en la tarde de ayer, el asedio solo duró una hora, pero fue ensordecedor. Los carlistas no lograron cruzar hacia la Mazorra y su furia les llevó a quemar la Casa Consistorial, la iglesia y treinta casas antes de retirarse. La mayoría estaban situadas en la calle Carreruela.
al día siguiente. Los cabecillas, Mazarrasa, Castor, Ibarrolilla y Andechaga completaban los mandos de la expedición carlista, formada por soldados alaveses y de Castilla. Una vez que desistieron, ya de madrugada, decidieron hacer noche en Cigüenza, pero el 19 de septiembre al alba, una columna del Ejército liberal al mando del brigadier Iriarte llegó a Villarcayo en socorro de sus vecinos junto a 900 soldados que sorprendieron a los carlistas. Mataron a veinte, según las crónicas, y el resto se dispersaron y huyeron a Cantabria. Esta mañana, a partir de las doce se escenificará este momento en el campamento que los carlistas han instalado en el Soto. El acto final está previsto a las dos de la tarde y tras ello se entregarán los premios a los mejores de los 16 comercios y establecimientos hosteleros que han participado en el concurso de ambientación y a los mejores pinchos elaborados entre los once participantes en el certamen gastronómico. Para el próximo año, el deseo generalizado es que crezca la participación de los negocios y de los vecinos, que también estaban invitados a ataviarse y ambientar fachadas y balcones.
Una parte de la historia carlista de Villarcayo se revivió ayer, aunque hay más. En 1837 fue Cuartel General de 1a División Auxiliar Portuguesa y alojó a 2.000 soldados portugueses que llegaban a ayudar a la reina Isabel. En 1839 se convirtió en base de operaciones del general Espartero para tomar Ramales de la Victoria, una batalla que marcó el fin de la I Guerra Carlista.


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