La secuela del Kronen en el Valle de Mena

A.C.
-

José Ángel Mañas presentó el lunes en Villasana 'La última juerga', que podría llegar al cine como 'Historias del Kronen'

La secuela del kronen en Mena

El escritor José Ángel Mañas (Madrid 1971) se detuvo el lunes en la Semana Cultural del Valle de Mena para presentar su nueva novela La última juerga, una secuela de Historias del Kronen, que llega 25 años después para resucitar a Carlos, el antihéroe de la saga Kronen. Salió a la venta hace apenas diez días y con ella Mañas ha conquistado su primer premio, el Ateneo de Sevilla, dotado con 28.000 euros, aunque con su primer libro logró ser finalista del prestigioso Premio Nadal. En la tarde de ayer quiso estar en Villasana ante apenas una veintena de personas en un ambiente "familiar", al que asegura estar acostumbrado, después de pasar por Logroño, donde ha sido jurado del Premio de Novela.
Con Historias del Kronen, Mañas también logró un premio Goya junto al director de cine y guionista Montxo Armendariz. Ahora, la secuela, que durante años dijo que nunca escribiría, tiene muchas posibilidades de rodarse. "Es muy cinematográfica y ojalá que se haga una película. Un par de productores ya han contactado conmigo y tiene muchas papeletas por ser una secuela de otra película", desveló a DB tras la presentación que moderó el técnico de Cultura, Manuel del Horno, y en la que le acompañó su editor, Miguel Ángel Matellanes.
"Me faltaba una anécdota que justificase recuperar el universo del Kronen y no la encontraba hasta que una mañana hace dos años desperté con ella en la cabeza", relató. "Parecía que el personaje llevase 25 años pidiendo permiso para aparecer", añadió Mañas, quien aseguró que "la novela se escribió prácticamente sola", lo que ya le hacía intuir su éxito. Su protagonista "sigue siendo igual de transgresor y políticamente incorrecto, pero el humor lo hace digerible", describe Mañas, quien este cuarto de siglo ha sacado otros trece títulos al mercado. El éxito admite le llegó "quizás demasiado pronto". Su opera prima abrió la puerta a que las editoriales confiaran en autores jóvenes, como Lucia Etxebarria o Ray Loriga. "Al cabo de 25 años todo está en su sitio, notas que vas creciendo y rompiendo techos, aunque la primera novela tuvo ese punto de energía y autenticidad".