El sueño está más cerca

R.C.
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El sueño está más cerca - Foto: ENRIQUE.TRUCHUELO

El Mirandés da un gran paso hacia el ascenso aunque todavía tendrá que sufrir en Son Malferit. Matheus y Álvaro Rey firman los goles rojillos

Todavía tendrá que rematar la faena en Mallorca pero el Mirandés ha dado un paso de gigante. No se ha ganado la guerra, pero sí una batalla crucial porque aunque tocará sufrir en Son Malferit, ni los más optimistas esperaban viajar a la isla con dos goles de ventaja. 

La primera parte del equipo rozó la perfección. Fue sin duda de otra categoría. Seguramente el partido hubiera cambiado radicalmente si el larguero no hubiese repelido un disparo de Fullana en los primeros minutos,  pero tras el susto, el Mirandés fue un vendaval de fútbol. Borja Jiménez había pedido agresividad desde el pitido inicial, y aunque a estas alturas las piernas pesan mucho, el empuje de Anduva ayudaba a que los jugadores volaran.

Si hay un futbolista que acumula kilómetros a lo largo de la temporada es Paris, pero el navarro es de otra pasta. Los rivales saben que es uno de los grandes peligros del Mirandés y siempre plantean una vigilancia especial, pero una cosa es la pizarra y otra el terreno de juego. El navarro ha llegado al play off imparable.  Su banda era un filón ofensivo para el Mirandés y así llegó el primer tanto, con una galopada marca de la casa que Matheus empujó  a puerta vacía. Y en una acción casi calcada, Carl le birló de la bota el tanto a Rodrigo.

Con la pelota como aliada, los rojillos desarbolaban a un Baleares que no daba muestras de la solidez defensiva que le ha caracterizado todo el año. Los de Manix Mandiola estaban desconcertados y Álvaro Rey entendió que era el momento de asestarles otro mazazo. El extremo cogió la pelota en la banda, se perfiló para su pierna derecha y la colocó en la escuadra. Un gol de Primera que puede valer un billete para Segunda.

El técnico visitante tuvo que recomponer piezas en el descanso para mantener la eliminatoria viva. Su guion había saltado por los aires así que la opción de buscar pelotazos a Nuha ya no le servía. Necesitaban un plan alternativo los blanquizalues, que saltaron al terreno de juego con más mordiente tras el paso por vestuarios, ante un Mirandés que esperaba agazapado su oportunidad de sentenciar a la contra. El primero en probar suerte fue Matheus pero su disparo encontró bien colocado a Claus y poco después fue Guridi el que intentó sorprender pero con poco acierto.

Aunque el resultado obligaba al Baleares a dar un paso al frente, los visitantes evidenciaron que han llegado con las fuerzas más que justas al tramo final de la temporada. Tampoco es que al Mirandés le sobre gasolina, pero, con los deberes hechos, los rojillos pudieron permitirse defender su renta. Lo hicieron sin excesivos agobios aunque Hugo obligó a contener el aliento a los más de 4.000 seguidores que se dieron cita en Anduva en un remate mordido.
Mientras que el resto resoplaba sacando fuerzas de donde ya no quedaban, Paris seguía a lo suyo. En una subida similar a la del épico gol en el Nuevo Colombino  sufrió una dura entrada de Villapalos. Podía haber sido penalti y segunda amarilla para el central pero el colegiado no señaló nada.

La entrada de Marcos reactivó el ataque isleño aunque las ocasiones más claras fueron para los locales. Guridi no estuvo rápido para aprovechar una indecisión en el área y, ya en el descuento, Galder Cerrajería tuvo la opción de haber liquidado la eliminatoria pero su disparo, ya sin ángulo tras haber regateado al portero, lo sacó sobre la línea un central.

El Mirandés se ha ganado el derecho a soñar. El próximo domingo espera que su sueño se haga realidad, otra vez en Mallorca, como hace siete años.