Ulises y los súperheroes

A.G.
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Mañana viernes se presenta en el Foro Solidario una guía de deporte alternativo adaptado que nace del feliz encuentro entre Elena Chico, madre de un niño con autismo, y Juanma Aparicio, experto en actividades físicas inclusivas

Ulises (en el centro, con flequillo) posa con su amigo Álvaro (a su derecha), su madre, Elena, a su izquierda; las monitoras Daniela, Adriana y Ana, y Juanma Aparicio. - Foto: Patricia

Solo quien tiene una criatura con alguna dificultad comprende la angustia, la impotencia y la rabia que se sufre al comprobar no solo que el resto de los niños no acepta sus singularidades y que es rechazado sistemáticamente por el grupo sino que incluso hay muchos profesionales de la educación que no disimulan que para ellos supone un problema y lo separan del resto sin mayores contemplaciones. Elena Chico lo sabe muy bien. Su hijo Ulises, con un trastorno del espectro autista, ha conocido desde siempre la segregación, pero ella lejos de amilanarse o de conformarse, no ha parado de buscar un espacio en el que el niño, que ahora tiene 9 años, pudiera hacer deporte y divertirse conforme a sus características. Así que se le abrió el cielo de par en par cuando en 2015 conoció a Juanma Aparicio, de la entidad Asajara, que organiza desde hace cinco años actividades físicas y deportivas con fines lúdicos, formativos y sociales, y que tiene un método propio a través del cual detecta cómo aprende cada niño, respeta sus tiempos y hace adaptaciones para evitarles sufrimientos y ofrecerles diversión y conocimiento. Aquel encuentro fue tan fructífero que no solo ha ayudado a Ulises a hacer ejercicio, a disfrutar con ello y a aprender a relacionarse y a sentirse valorado sino que ha sido el germen de la publicación de Héroes. Guía de Deporte Alternativo Adaptado para la Inclusión de Niños con Capacidades Diversas, que el viernes se presenta en el Foro Solidario.  
"Los terapeutas de Ulises siempre me han recomendado que hiciera deporte porque se considera que es muy favorable para que aprenda habilidades sociales, que es donde más tiene su discapacidad. Le apunté a una actividad llamada Multideporte y me dijeron en su colegio que no podía ir por su discapacidad y porque los profesionales no estaban preparados ni tenían materiales específicos para él. Yo me quedé frustrada y con mucha impotencia e intenté apuntarle a las actividades del Ayuntamiento, donde me encontré prácticamente con lo mismo. Nunca encontré una actitud positiva", recuerda. 
A pesar de estas negativas, Elena no ceja en su empeño y el crío participa de todas las actividades que se ofrecen en la ciudad (campamentos urbanos, atletismo...) pero siempre acompañado de un asistente personal, con el consiguiente, e importante, desembolso económico para la familia. Hasta que le dicen en un complejo deportivo que ni siquiera puede pasar con su asistente si éste no era un trabajador autónomo con un seguro de responsabilidad civil. Y justo en ese momento es cuando una amiga le habla de Asajara: "Le cuento a Juanma cómo es Ulises y que siempre ha tenido un asistente personal pero que ese año, además, no había encontrado ninguno, y lo primero que me responde es ‘déjame que le observe, que a lo mejor no necesita a una persona de apoyo’, algo que jamás me había dicho nadie. Le dejé con él y cuando volví Ulises estaba estupendamente. Juanma ha creado una relación con él basada en la observación y en el aprendizaje. Ulises le genera curiosidad y le considera un reto, porque realmente lo es para cualquier profesional de la educación".
Así, Aparicio ha sabido abordar con pericia los problemas de Ulises -un niño muy inteligente- que son, básicamente, no prestar atención a las tareas que no le gustan, intolerancia a la frustración y a la decepción y falta de respeto a las normas. Y lo ha hecho de tal manera que cuenta Elena que a la semana de que practicaran deporte juntos, el terapeuta de Ulises y experto en  síndrome de Asperger se asombró de la evolución que le había notado: "No es solo que acepte a mi hijo como es sino que a través de sus deportes genera unos valores sociales que Ulises interioriza como parte de la vida". 
¿Qué hizo, pues, Juanma con Ulises? Primero, ver cómo era, observarle y conocer sus características: "Me di cuenta, por ejemplo, de que la palabra ‘eliminación’ durante el juego le suponía un gran problema, debido a su intolerancia la frustración, y pensé en una manera de hacer que ese periodo de rabia le durara el mínimo tiempo posible, así que cambié el hecho de que fuera eliminado, es decir, que en ese momento se quedara fuera del juego, por hacer que saliera un momento de la cancha, tocara una campana -que le encantan- y volviera a incorporarse a la actividad. Lo importante no era que ganara o perdiera sino que estuviera durante una hora haciendo deporte".
Ese cambio de reglas se sucedió jugando a un partido de datchball (conocido por los más mayores como ‘campos quemados’) ya que Asajara utiliza deportes alternativos adaptados para que en ellos puedan participar todos los niños, con discapacidad y sin ella: "Como vimos que la adaptación de las normas de estos deportes le hacía mucho bien a Ulises pensamos que podría servir para otros niños con cualquier discapacidad no física y nos planteamos la posibilidad de recogerlos todos en una guía". Así fue como nació Héroes, de la que ya han ofrecido ejemplares a todas las asociaciones y colegios y se han puesto a disposición de las instituciones para poder darle la mayor divulgación posible.
El objetivo de la guía es enseñar a los profesionales "que se pueden practicar deportes adaptados con todos los niños, que se puede cambiar la forma de jugar, que el deporte es para todos y que son las reglas las que pueden y deben adaptarse". Así, a lo largo de 90 páginas se proponen 30 disciplinas, algunas que ya existen y otras que se ha inventado Juanma, -futbeisbol, golos, artzikirol, lacrosse, rosquilla, ringol, mazaball...- que se acompañan de fichas técnicas y desplegables con información adaptada a las características de las personas con capacidades diversas y que son, según sus autores, de fácil manejo y pueden servir a cualquier profesor, entrenador o monitor sin conocimientos previos en niños con discapacidad. "Estamos convencidos -dice Juanma- de que estas actividades benefician a todos. Enseñan a tolerar, aceptar y a relacionarse sin hacer distinciones. Con la inclusión a través del juego, no solo se divierten todos sino que aprenden a tolerar, a aceptar y a relacionarse sin hacer distinciones y se fomentan el respeto y las actitudes contrarias al acoso escolar, la discriminación y la marginación social".
Huelga decir a quiénes se refiere el título de la guía. Héroes son todas las niñas y los niños que a pesar de sus dificultades siguen empeñados en disfrutar (y sus familias, que pelean por ellos) pero también esos compañeros que se han encontrado en este viaje: otros chavales sin discapacidad que, además de participar en las actividades y los campamentos han adoptado un papel de protectores, de amigos singulares e incluso de pequeños monitores de sus compañeros con dificultades.  Tres de ellas son Ana García, Daniela Abad y Adriana González, superheroínas que tienen entre 11 y 14 años y que ponen paz cuando hay un conflicto, calma en las rabietas y ayudan en todo lo que hace falta. Las tres aseguran que están aprendiendo mucho, que la experiencia es muy enriquecedora y que les va a servir enormemente para cuando sean mayores porque quieren ser profesoras. 
La guía, que ha contado con un apoyo económico de la Fundación Caja de Burgos de 3.000 euros, será presentada, como decimos, el viernes, 18, en el Foro Solidario, por sus autores, que estarán acompañados por Víctor Postigo, director del ciclo formativo de grado superior de Técnico en Enseñanza y Animación Sociodeportiva (TEAS) de la Universidad Isabel I.