De vender bocadillos a exportar a 70 países

I.M.L.
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Instalaciones de Pascual en Aranda de Duero. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Calidad Pascual está inmersa en la celebración de sus 50 años de recorrido. Su fundador, Tomás Pascual, rescató una cooperativa en quiebra y ahora la empresa está presente en los cinco continentes, con más de 620 millones de ventas

Un hombre hecho a sí mismo, animoso, siempre con la sonrisa en los labios, esencialmente autodidacta, cercano y muy familiar. Estos son algunos de los calificativos que se han asignado a Tomás Pascual Sanz, al que todos llamaban y siguen refiriéndose a él como don Tomás. Fundador de Leche Pascual hace 50 años, la segunda empresa más importante de la provincia de Burgos y uno de los puntales de la agroalimentación a nivel nacional, que ahora se denomina Calidad Pascual pero que mantiene la personalidad que le confirió su creador y alma mater.

Él se consideraba más vendedor que empresario. Era capaz de convencer a cualquiera en cualquier parte del mundo de que sus productos eran los mejores, por calidad y por valor añadido. Algo que logró empezando de cero, encarnando la figura del emprendedor, algo tan buscado y potenciado en estos días. Comenzó su carrera compaginando la escuela con la venta de bocadillos en la antigua estación de trenes de Aranda, donde su padre regentaba la cantina que, además, hacía las veces de ultramarinos. De ahí pasó a repartir mercancías por la comarca, primero en bicicleta, después en moto y finalmente en un camión alquilado.
Su salto al terreno empresarial llegaría al estrenar su segunda década de vida, cuando fundó en 1950 Pascual Hermanos SL, junto con sus hermanos Fidencio, Juan José y Pedro, para nueve años después comenzar la producción de la fábrica de piensos, de ahí a criar animales hasta que en 1969 creó Leche Pascua SA al hacerse cargo de la cooperativa láctea local al borde de la quiebra.

A partir de ese momento, la empresa tuvo que capear algunos baches pero Tomás Pascual no tiró la toalla y apostó por todo tipo de mejoras de gestión y en el producto hasta dar con la tecla que puso a Leche Pascual en primera línea del escaparate nacional de la alimentación. Tras quedarse solo en 1972 al frente de la compañía y centrarse en la cooperativa de leche, apostó un año después por un nuevo envase en España, cuando la competencia comercializaba su leche pasteurizada y en bolsas, Pascual lanzaba al mercado la primera leche uperisada y envasada en tretrabrik, toda una revolución por su duración y su fácil transporte, almacenaje y consumo. Una novedad que se completaba siete años después ampliando la gama con la leche desnatada y semidesnatada, cinco años más tarde. ¿Quién no se acuerda de aquel primer anuncio cantado de «Voy a tomar Leche Desnatada Pascual»?

De manera paralela, la empresa empezó a diversificar su negocio aterrizando en otros sectores como el del agua, adquiriendo en 1974 el manantial de Bezoya y comenzando a distribuir esta marca. Los nuevos productos se fueron sumando poco a poco a la oferta que la red comercial ofrecía a sus clientes, como la leche PMI, algo así como la marca B de Pascual que llegó en 1986 para poder llegar a un espectro mayor del mercado y comercializar una mayor producción de leche, extendiéndose después la marca a otros productos como postres lácteos, cereales para el desayuno o zumos, desapareciendo esta marca en 2009. 

En 1987 hacía acto de presencia la línea de zumos de fruta Zumosol, que también se apoyó en una fuerte campaña publicitaria que hizo que ‘el primo de Zumosol’ fuese una coletilla de lo más usada en esos años. Dos años después, la compañía empezaba a fabricar en Aranda nata y mantequilla, para seguir ampliando la gama de productos. En 1993 empezaba la producción de ovoproducto en otra factoría en la capital ribereña, un año después se inicia la producción de yogures pasteurizados, en 1997 aparece en el mercado Biofrutas, que fue la primera bebida en el mercado en combinar zumos de frutas y leche, siendo la primera bebida funcional que se comercializaba en España.

La lista de marcas y productos nuevos continuó y no ha parado hasta nuestros días: Leche Pascual Calcio, Yosport, Vivesoy, Zumos Pascual, batidos, leche sin lactosa, café Mocay, Pascual Omega, Pascual Fresh, Digestivia, Cola Cao Shake, Espeltga, The Goods, tortillas de patata, Vivesoy de Quinoa, Soja té, batido de Nocilla,... 

En este recorrido innovador estuvo inmerso también su hijo mayor, Tomás Pascual Gómez-Cuétara, que empezó a trabajar en la empresa familiar en 1991, pasando por los diferentes departamentos para conocer el entramado desde abajo y a fondo. 

Tras ese periodo de preparación, tuvo que hacerse cargo de la presidencia del grupo, del que ya era consejero delegado, cuando su padre falleció. El óbito fue en el 16 de febrero de 2006: falleció a los 79 años y la afluencia en el funeral, celebrado en la iglesia de Santa María de Aranda, daba una muestra de la relevancia del empresario y del cariño que muchos le profesaban. No en vano, además de ser el fundador de una de las empresas más grandes de la provincia de Burgos y destacada a nivel nacional e internacional, su personalidad le hizo cosechar muchos afectos. Como prueba de ambas cosas, fue reconocido en vida con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y la Medalla de Oro de la villa de Aranda de Duero, entre otros premios y distinciones.

A comienzos de 2014 el grupo anunció una nueva identidad corporativa. Para reflejar su negocio en otros productos más allá del sector lácteo, pasó a ser Calidad Pascual, aunando el apellido familiar con una de las señas de identidad de la empresa. Actualmente, el grupo posee 22 plantas industriales, dos de ellas en Aranda y otras dos en Segovia, más de 2.300 empleados y está presente en 70 países de cuatro continentes, siendo España y algunos países de Sudamérica sus principales mercados de venta.