Unicornios contra el bicho

P.C.P.
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El chiqui-rincón de la carnicería José Luis, que estuvo 17 días cerrada por la COVID-19, refleja cómo la viven los niños de Belorado

Unicornios contra el bicho

San Jorge venció al dragón. En esa cruenta pero bella leyenda, de  la sangre del monstruo abatido brota una rosa que el héroe regala a la hija del rey, como se recuerda cada 23 de abril en Cataluña. Aún no hay fecha para conmemorar la derrota del bicho, pero de todo el sufrimiento causado en Belorado han nacido ya las primeras flores, que lucen en el escaparate de la carnicería José Luis en forma de dibujos y manualidades infantiles.

En el ‘Rincón de los chiqui héroes’ que ha creado Sonia Pérez la batalla se da a lomos de un unicornio y la victoria se representa con un podio al que el coronavirus no puede ni subirse. En un país tan poco dado a ponerse de acuerdo en nada, ni siquiera en cómo escribir esta enfermedad -la covid, el covid, en mayúsculas, en minúsculas...- hay consenso infantil en representar al SARS-Cov-2 como una bola rosa con pelos.

El bicho, y también el miedo, están presentes, explícita o implícitamente, en las manualidades de los pequeños beliforanos, localidad que se ha visto especialmente golpeada por la pandemia. «Gracias a dios, ya no se oyen casos», exclama Sonia López en conversación telefónica desde el mostrador de la carnicería. Ella misma permaneció encerrada en casa cerca de tres semanas por la enfermedad -o eso cree porque nunca le hicieron un test- mientras en su hija se confundió inicialmente algún síntoma para quedar luego en unas anginas, que se pasaron con antibiótico.

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El negocio tuvo que cerrar durante 17 días.«Hemos vuelto», explica con alivio pero aún con reparo. «Los comercios solo abrimos por la mañana. Estamos muy cerca de Santo Domingo de la Calzada», subraya, donde la incidencia de la pandemia ha sido muy grande y con mayor mortalidad que en Belorado, zona que afortunadamente ha registrado un gran número de casos - 165, de los que 74 siguen activos-  pero solo 2  fallecidos, personas de avanzada edad con otras patologías. «Nos da miedo y tampoco hay mucho trabajo, aunque empezamos a ver un poquito más de vida», explica Sonia. También a su clientela. «Les están costando, tienen miedo de encontrarse con gente y todavía evitan el centro», donde se ubica esta carnicería familiar de tercera generación.

Ella echaba en falta a «sus niños» y ha decidido aprovechar las salidas permitidas para dedicarles un escaparate que siempre reserva a las ocasiones especiales. Aunque no ha recibido tantas visitas como esperaba, cree que por miedo y porque por las mañanas están en casa con clases y tareas, van llegando sus creaciones y poquito a poco las calles de Belorado se van llenado de vida y los más jóvenes extraen lo positivo de tanto sufrimiento e incertidumbre.

«Los dos primeros dibujos que recibimos nos pintaba a Víctor y a mí con el bicho rulando por el ambiente y el castillo, que simboliza a Belorado», explica. En los días siguientes, aunque también hay muchos monstruos, van ganando los arcoiris y los escudos de los equipos que han competido contra el virus. «Los niños son nuestros superhéroes». Sonia ha prometido no retirar sus dibujos.

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