Raquel González rompe el 'maleficio' de la histórica alternancia de poder

J.C.O. / Aranda
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Se impone la lista más votada. El PP y el PSOE empataron a siete votos, al respaldar los dos ediles de IU a la socialista Mar Alcalde, pero ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta

Raquel González recibe la vara de mando de manos de la concejala socialista Leonisa Ull, que presidió la mesa por ser la más veterana, en presencia de Mario Martín, de Sí se Puede Aranda. - Foto: Diario de Burgos

No hubo sorpresas de última hora y, como ya había anunciado DB, la popular Raquel González reeditó ayer la Alcaldía de Aranda de Duero rompiendo así con el ‘maleficio’ de la histórica alternancia de poder cada cuatro años que venía persiguiendo a la capital ribereña a lo largo de toda la etapa democrática. 
Y más que por mérito propio, lo cierto es que fue por demérito de sus contrincantes políticos. Raquel González asumió el bastón de mando  con el único apoyo de los siete concejales de su grupo, el 33% de la corporación, después de que fracasaran los intentos por alcanzar un cuatripartito entre las fuerzas de izquierdas -PSOE, Sí se puede Aranda, RAPe IU-Equo- para intentar desbancar del gobierno a los populares y de que estos últimos  recibieran calabazas de Ciudadanos y del RAP de cara a garantizar una mayoría absoluta.
El acto de constitución del nuevo Ayuntamiento, con la corporación municipal más fragmentada de su historia que ha sentado en sus escaños a representantes de un total de siete formaciones políticas, se desarrolló sin sobresaltos   con la socialista Leonisa Ull y el ‘novato’ líder de Sí se Puede, Mario Martín, presidiendo la Mesa de Edad como los miembros más mayor y más joven, respectivamente.
Ante  un salón de Plenos inusualmente repleto de público, tras comprobar las actas de los 21 corporativos, siete de los cuales debutan en la política municipal, y que todos habían presentado la declaración de intereses, tanto de bienes como de actividades, procedieron a jurar o prometer el cargo.
Salvo los populares, que optaron por el juramento, el resto de decantó lacónicamente por la fórmula de la promesa de cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado y el único pellizco de pimienta llegó de la mano de los dos ediles de IU, en lo que fue toda una declaración de principios. Carolina Moral prometió «ante el pueblo soberano, que quita reyes y pone alcaldesas, defender los derechos de las personas de Aranda, asumir mis responsabilidades como representante suya y acatar por imperativo legal la Constitución». El portavoz, Yonatán Gete, fue incluso más allá y prometió «y como republicano» se comprometió «a cumplir fielmente con las obligaciones del cargo de concejal, a trabajar por subvertir este sistema que nos niega a las personas un sistema de vida digna, así como a defender lo público y los intereses de la mayoría social y su juventud, y prometo por imperativo legal, acatar la constitución».
Una vez constituida la nueva corporación y tomados posesión de sus cargos los concejales se procedió a la votación secreta a la elección de alcalde.  IU-Equo retiró su candidatura y cumplió su compromiso de respaldar a la candidata socialista Mar Alcalde, que a la postre, al sumarlos a los cinco de su grupo, alcanzó siete apoyos, el mismo número obtuvo Raquel González, tan solo votada por sus compañeros de partido toda vez que, excepto Ciudadanos que se decantó por el voto en blanco, el resto de formaciones optaron por escribir en las papeletas el nombre de sus respectivos candidatos.
Dado que ninguna formación alcanzó los 11 votos que requiere la mayoría absoluta, tal y como establece la normativa electoral se procedió  a proclamar alcaldesa a la candidata de la lista más votada en los comicios del 24 de mayo.
La reeditada regidora, consciente de la dificultad de volver a gobernar en minoría, puso el acento en el incremento de la pluralidad ideológica de la corporación, «fiel reflejo de nuestra sociedad» y vino a reconocer, al igual que el portavoz popular, Emilio Berzosa, que con el difícil equilibrio de fuerzas deparado para superar las dificultades y sacar adelante el desarrollo de la ciudad va a ser necesario «el diálogo continuo, el entendimiento y el consenso» entre todas las formaciones políticas.
Por su parte Mar Alcalde, que agradeció el esfuerzo hasta el final de IU y Sí se Puede para intentar conformar una alternativa mayoritaria de izquierdas,  instó a la alcaldesa a que lleve con dignidad el cargo «y que sea tolerante y tenga el talante suficiente y necesario para la diversidad y el pluralismo que existe en este Consistorio».
Por su parte el portavoz de Sí se Puede advirtió a sus 1.818 votantes que su apoyo no ha caído en saco roto y garantizó que van a luchar por hacer cumplir su programa, por devolver la dignidad a Aranda, por un cambio de políticas y por los grandes retos pendientes de la ciudad». «Rememos todos juntos», instó Martín.
 
Diálogo y consenso.
El líder del RAP, Eusebio Martín, se limitó a reclamar que en estos cuatro años sobre todo impere el respeto y el consenso, mientras que el portavoz de Ciudadanos, Francisco Javier Martín, que también abogó por el diálogo y el consenso que han querido los ciudadanos anunció que van a hacer una oposición «responsable y leal, pero firme y decidida cuando  no se defiendan los intereses generales.
IU se mostró muy beligerante al considerar que el PP «no tiene legitimidad» para gobernar. Pese al fracaso por conformar un cuatripartito, Yónatan Gete advirtió a los populares «que no se relajen, porque tenemos cuatro años por delante para desbancarles» y están dispuestos a llegar a los acuerdos necesarios por el bien de Aranda.
Finalmente el concejal de UPyD, Javier Ávila, invitó al público a seguir asistiendo a los plenos,  como un necesario ejercicio de transparencia democrática.
Pese a que a la mayoría de ellos se les llenó la boca a la hora de hablar de consenso, lo cierto es que, a requerimiento de DB, fueron incapaces de ponerse de acuerdo para hacer una foto de familia de la nueva corporación, fiándolo a la próxima sesión plenaria, lo que hace augurar por dónde pueden ir los derroteros de este complejo mandato.